Tener un coche es un don de Dios que algunos sujetos no valoran ni aprecian. Hay que amarlo y quererlo como a un miembro de la familia. Sin embargo, algunos pecadores homicidas atentan contra la dignidad de la criatura mecánica; cometiendo todo tipo de atrocidades y despropósitos estéticos. He aquí algunos ejemplos de lo que hace esta gentuza:




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