Lluvia de palomas en Plaza Cataluña; lluvia de rostros, y el tuyo, con la sonrisa media luna, y el carmín rojo goteando, el más intenso de todos. Lluvia de paraguas rotos, de chapoteo de zapatos. Mírame, y luego mírate y dejemos que llueva para los demás, para los que tienen lluvia en los zapatos. Dejemos que alcancen refugio en los bares y cajeros automáticos, para nosotros el sol brillará. Nos calienta el corazón a fuego lento. Lluvia de besos y azulejos, y estatuas que nos velan. Lluvia de caricias, bajo el toldo de mis abrazos.

