Cuanto menos haces, menos quieres…
Hacía días que no escribía ni una sola línea, y no por falta de temas, que los tengo, sino por falta de tiempo: ¡Estoy más liado que una persiana verde de madera¡ Entre las cosas de la nueva casa, que aún las tengo, los pagos, hipotecas, nuevos muebles encargados para la bodega, diseño de los mismos, avería de la moto, que me ha tenido con el culo apretado, dudas sobre si me la cambio por otra o no, la hija mayor, la hija pequeña, los padres, mi club motero, actualizaciones de las páginas web que llevo entre manos…¡¡joer, a ver si paramos un poco el mundo que me estoy empezando a marear¡¡
Bueno, ahora parece que llevo unas horas relajado. Anoche salimos con los amigos a tomar unos cafés y unas copas y a quedar para una próxima, muy próxima, celebración de una comida campestre, en la casa de campo de uno de ellos. Esto está empezando a tranquilizarse y mi espíritu se está empezando a sosegar, que no es poco.
Incluso estaba pensando ahora en marcharme a dar una vuelta con la moto, cosa de una hora, más que nada por ver si el viento me arranca los problemas y los malos pensamientos de la cabeza.
Puede que lo haga.
Y esta tarde, con mi señora y mi madre, al cementerio, pero no para quedarme, que no me hace ninguna ilusión, sino para acondicionar y adecentar, más si cabe, las lápidas de las tumbas de mis suegros, cuñados y abuelos.
De todos modos y por mucho que gusten a ciertas personas estas “fiestas”, a mí, cuanto más lejos, mejor. Tiempo tendré de aburrirme allí por los siglos de los siglos, cuando me toque. Bueno, la verdad es que en un cementerio yo no creo que me aburra, más que nada porque la idea no es estar precisamente allí, ya le he dicho a mi señora que no haga demasiadas fiestas el día que yo me largue: Un poco de leña y unos papeles debajo del culo, una chorradita de alcohol o de gasolina, un mechero de butano y…¡¡zas¡¡ a tomar por culo.
Feliz fin de semana.



