| Viernes, 5 de febrero de 2010
EL FALSO “VILLARATO”: Visión futbolística de las “Caras de Bélmez”
De un tiempo a esta parte, los diarios deportivos editados en la capital de España, cada vez que, según ellos, se producía un error arbitral han estado insistiendo, sin pruebas , para ganar lectores en un tema peliagudo: elcontrovertido “villarato”. ¿Qué es “villarato”?. Es el nauseabundo término introducido por los periodistas del AS para referirse a los supuestos beneficios arbitrales del Barça. A cambio, éstos recibirían ciertas contraprestaciones de todo tipo por parte de la Real Federación Española de Fútbol presidida por Ángel María VILLAR. De esta grave acusación se han hecho eco cadenas televisivas tan importantes como La Sexta (madridistas en un 80%) o Cuatro en su afán de ganar audiencia . Lo particular del asunto es que para demostrar estos supuestos errores se sirven de imágenes claramente manipuladas. ¿No se dan cuenta, señores del AS, que con esta acusación están poniendo en tela de juicio la profesionalidad del estamento arbitral?. El objeto del presente post es demostrar la falsedad del “villarato”. “Villarato”, nada más lejos de la realidad. En efecto, para que tal fenómeno se hubiese producido los errores, además de ser más fragantes (por ejemplo, un penalty no señalado al equipo contrario y viceversa), se hubiesen producido más a menudo. Como botón de muestra, en los últimos días se ha vuelto a sacar a colación este tema con motivo del gol (a todas luces LEGAL) de Pedrito al Sporting de Gijón. De haber habido “villarato”, tendría que haber existido cosas raras en el Tenerife-Barcelona (0-5) o en otros partidos. ¿Qué ha pasado, pues? Que el Barça ha cometido el enorme “pecado” de ganar con un gol dudoso de Pedrito. Esto unido a la “supuesta” manga ancha del árbitro en la jugada de Messi con un jugador contrario cuando no hizo lo mismo con respecto a Cristiano Ronaldo en la jugada en la que el madridista acabó siendo justamente expulsado por el codazo propinado al jugador del Málaga N’tliga. Quede claro que ambas jugadas son totalmente diferentes y no tienen, por lo tanto, nada que ver. Todo ello lleva a ciertos periodistas madrileños (y madridistas a la vez) a hacernos creer, en el plano futbolístico, que la supuesta mancha de humedad aparecida en una casa del pueblo de Bélmez representa en realidad una cara de Jesucristo. Llegan a inventarse, así, el repelente término protagonistas del presente artículo. Ítem más: en el partido liguero Barça-Getafe, si se produjeron errores arbitrales, éstos perjudicaron por igual a ambos clubes. ¿Acaso podemos hablar del repelente término cuando fueron expulsados dos jugadores del Barça? Los errores arbitrales, quede claro, forman parte del juego ya que como seres humanos que son también tienen derecho a equivocarse. Éstos, además, no disponen de la moviola y, para más inri, tienen que decidir una jugada polémica en décimas de segundo.
Queda demostrada, por lo tanto, la no existencia del tan traído y llevado “villarato”. Hablar de ello es hacer un flaco favor al juego limpio que debe presidir este bello deporte. Equivale a hacer “deporte-basura”. Lo que sí que existe es una pésima calidad de los árbitros españoles y, sobre todo, mucha envidia surgida a raíz de que el Barça ganase la friolera de seis copas de manera consecutiva. Parece como si esperasen que tal hazaña le estuviese vedada y sólo fuese el club de Concha Espina el único capaz de realizarla. No puedo sino sumarme, en este sentido, a las sensatas palabras del delantero madridista Raúl González en las que afirmaba que sel liderato del Barça se debía a “méritos propios” y a las del técnico barcelonista, Pep Guardiola, en las que acabado el polémico partido de Liga jugado en el Camp Nou contra el Getafe señaló que hablar de los árbitros es “una pena y una pérdida de tiempo”. Como antídoto a dicha envidia, sólo cabe una receta: ¡AJO y AGUA!.