Tras leer la carta de Zapatero en el artículo adjunto, no he podido creer que no fuera una falsificación y me he puesto a indagar acerca de la autenticidad de la publicación del artículo de Ansón en El Mundo en 2007. Pues es verdad que se publicó y que a Ansón nadie le replicó ni le demandó por difamación. A Zapatero, entonces, todavía no se le conocía en toda su magnitud, ni se podía uno imaginar que fuera un pelota de tal calibre, como lo demuestra en la susodicha carta, además queda muy claro que detrás del talante se esconde un sujeto tremendamente peligroso, al que hay que impedir que ponga en práctica sus ideas. Quien ha sido capaz de enviar esta carta merece los peores calificativos y la mayor desconfianza hacia su persona.

