Ya no es solo el hecho que hayan asesinado a Marta del Castillo, es el sufrimiento continuado en el que tienen sometido a unos padres que no pueden dar sepultura a su hija, y mas con el ensañamiento con que lo hacen estos crios asesinos, a los que se pretende reinsertar (según la ley, claro) Personajes así, no tienen perdón, no deberían existir, pero ahí están burlándose de toda una policía, de todo un poder judicial, y de todo un país.
Estos mierdas son parte del futuro. Un futuro que se me antoja incierto, lleno de maldad y vacío gracias a una democracia que solo incita al libertinaje y las pruebas evidente es el fracaso escolar que posee nuestro país.
Pruebas evidentes la perdida continua de valores humanos llevando a esta sociedad, pero no solo la culpa es del gobierno, la culpa viene también por una iglesia que está carente de contenido, de una Verdad que no pueda explicar claramente. Siempre exceptuando a esas miles de personas que luchan por los mas desfavorecidos que para mi entender es la verdadera iglesia.
Hablo de las bases en las que se fundamenta hoy por hoy la iglesia católica. Pero todo no acaba aquí, la misma sociedad que se ha acomodado en el consumismo, en el sofá y la televisión. Ahí esta el futuro, en unos programas que incitan, que conducen, que inconscientemente te van llevando a la destrucción de todo tipo de valores.
Gran Hermano, Sálvame, y algunos otros que no me recuerdo el nombre del programa deberían de desaparecer debido al daño que hacen a las personas, sacando trapos sucios que cada uno debería lavar en sus casas y no en medios de difusión, aparte de esto el lenguaje que normalmente se expresa en dichos medios, que dejan tanto que desear.
Un gobierno que poco o nada hacer realmente por tener una sociedad que merezca la pena, que tengas verdaderos alicientes por luchar y continuar adelante, Quizás sea que ya soy viejo y lo que llega no lo veo correcto. Quizás sea que la educación que recibí se basaba en el respeto al prójimo como a mi mismo. Quizás sea que soy demasiado sensible y hasta las piedras me hablan, y me dicen que nada o casi nada es bueno ya. Y las creo, pues tampoco me convencen lo que a diario vivo y siento.
Quizás sea que no he sabido adaptarme a estos tiempos.

