Hoy era uno de esos días en los que la indiferencia me ocupa, me daría igual que el mundo se viniera abajo, quizás dentro de una hora cambie esta apatía pero en este momento es tal cual sentía.
En mi monologo las preguntas hoy no eran respondidas, tal ves por esa indiferencia que envolvía el pensamiento, pensaba en el ser humano y se entremezclaban todas las complicaciones que el “rey” de la creación creaba.
Miré al cielo que se me antojaba gris y de nubes revueltas y no me daba cuenta de que todo el manto era muy oscuro, sin estrellas y es que solo eran las cuatro treinta de la madrugada.
Negro o gris era como el panorama que se nos presenta a nosotros los humanos, así que…que mas da que fuera oscuro que gris.
El hombre continuaba complicándolo todo, no teníamos solución, cada ves las situaciones eran mas difíciles por muy de rosa que pretendían pintárnoslo.
Sin una justificación, me levante del cómodo asiento y me dispuse en la barandilla, consumiendo lo que me quedaba del cigarro. Buscaba una estrella que cambiara esa apatía por esperanza, la búsqueda resultaba infructuosa. Así de pronto, el cielo se abrió, dos estrella lucían radiante y entonaban un canción. Una canción que me recordaron años jóvenes y a los que no había prestado atención a su letra, su ritmo era pegadizo y los años no daban para mas, pero hoy me llegaba aquel famoso dúo y calaban en el alma y repicando sus estrofas a sacar fuera la apatía que me ocupaba y cierto que lo logró.
Cuando pierda todas las partidas, cuando duerma con la soledad, cuando se me cierren las salidas y la noche no me deje en paz.
Cuando sienta miedo del silencio, cuando cueste mantenerse en pié, cuando se rebelen los recuerdos y me pongan contra la pared.
Resistiré erguido frente a todo,
me volveré de hierro para endurecer la piel
y aunque los vientos de la vida soplen fuerte,
soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.
Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré y aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré, resistiré … Cuando el mundo pierda toda magia, cuando mi enemigo sea yo, cuando me apuñale la nostalgia y no reconozca ni mi voz. Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré y aunque los sueños se me rompan en pedazos… RESISTIRÉ. RESISTIRÉ!!!!
Y tanto que resistí son las ocho y algo de la tarde, aun continuo tarareando la canción, tampoco me molesta, me siento mejor, muchísimo mejor.

