Otra noche monótona y han pasado once días desde aquella breve y extraña conversación. Y conducido, me introduje en los mismas conexiones y la luz blanca del chat parpadeó en el monitor. Es media noche.
Buscas y buscas aquel nombre, los minutos desesperan volátiles en el secundero. Nada, nada, no está aquel nick. No está
Una ráfaga de frío recorre tu cuerpo. Son las 00.52AM y compruebo que la ventana está cerrada. Vuelves a la luz del escritorio que alumbra el monitor y una ventana parpadea incesantemente en la pantalla. Bostezas y la abres.
Trasgru-Las luces te reclamaron desde las sombras.
Aburrido-¡Venga ya! Basta, de tomarme el pelo.
T-Es un arduo camino el de la sabiduría, una ardua tarea.
A-¿Por qué? ¿POR QUÉ?
Las luces de la calle se apagaron y la bombilla del escritorio cedió junto a la pantalla. Todo se sumió en oscuridad y por unos momentos me sentí aliviado de cesar la conversación. Me asomé a la ventana y la calle permanecía a oscuras. A tientas apagué la fuente de alimentación del ordenador para que no se dañara algún componente al volver la luz. Me desperecé y tanteé en la oscuridad camino de la nevera.
Algo se movió escaleras abajo, producto de mi imaginación. Unos silbidos agudos patinaron por las paredes y escaleras. Silbidos que fueron disminuyendo su frecuencia hasta volverse un poco más graves y que variaron de longitud de onda hasta ser audibles.
Trasgru, Trasgru, Trasgru
Los susurros se propagan por todas las direcciones, miro a un lugar, a otro. Todo son sombras y algo se mueve rápido entre ellas.
Trasgru, Trasgru, Trasgru
Las luces desde las sombras te reclaman- se escucha detrás tuya.

