Ya estábamos dentro y nos disponíamos a disfrutar como unos enanos. Nos tomamos un café en el primer bar a la entrada y nos dispusimos a patearnos el parque y disfrutar. Pero nada más entrar una decepción: el castillo de la Bella Durmiente estaba en obras y con andamios y encima cerrado. Sólo se podía entrar a la tienda y ver un poco del interior. Una decepción, sí, pero superable. Quizás una niña que vimos por allí todavía no lo ha superado. Su forma de llorar por no poder hacerse una foto en el castillo con el que había soñado durante años, quizás, la delataba. Bueno, seguro que se olvidó rápido según visitaba el parque.
Como habíamos supuesto en la entrada, el parque iba a estar a rebosar, y así fue. Las atracciones más importantes de cada zona del parque estaba con colas inmensas. Estaba la opción del Fast Passport, que te da derecho a no hacer cola, pero con tanta gente, que hasta te dificultaba ir por la calle andando te hacía difícil utilizarlo. Si no lo sabes este tipo de entrada se saca en unas máquinas junto a las principales atracciones y te dan derecho a no hacer cola durante una determinada hora del día en esa atracción. Como inconveniente tiene que sólo las puedes usar de una en una, es decir, hasta que no utilices la sacada para una atracción no podrás utilizarla para otra.
Como sólo teníamos un día decidimos pasear, disfrutar de las tiendas, de los espectáculos, del ambiente y de la decoración, que es sencillamente espectacular. Y si entrábamos en alguna atracción no serían las importantes, o mejor dicho famosas, sino otras que también son igual de curiosas pero menos concurridas.
Lo primero que hicimos es lo que solemos hacer cuando vamos por primera vez a un parque de estos, dar un paseo general viéndolo todo para luego ver lo más importante. De esta manera fuimos entrando en diferentes tiendas comprobando los posibles regalos que íbamos a comprar y disfrutando del universo Disney. Una de las atracciones en las que montamos fue en la de Indiana Jones, que nos gustó mucho. Repetiremos si volvemos. Y los espectáculos callejeros también eran muy interesantes.
De esta manera y haciendo muchas fotos a todo lo que veíamos llegó la hora de comer y tocaba encontrar un lugar bueno y no muy lleno, así que decidimos ir a uno de la zona de Aladdin, que resultó ser un buffet muy interesante.


