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Camino hasta Disneyland Paris

Llegaba el miércoles y nos íbamos a ir a una de las atracciones más importantes que ver en Paris, el parque Disneyland Resort Paris. Era nuestro penúltimo día en París y ya estábamos bastante cansados pero las fuerzas tenían que continuar. Hoy tocaba pasar el día completo en el parque y como sólo íbamos un día pues habíamos elegido el parque principal, el de toda la vida, dejando para otra ocasión el otro parque del recinto, el Walt Disney Studios Park.

Las entradas las llevábamos ya compradas de casa e impresas. Y nos había salido bastante barato. Hay un truco para conseguir unas entradas más baratas que en taquilla o en la página oficial de Disneyland Paris. Pero no os lo vamos a desvelar todavía, otro día os diremos cómo es este truco. Por supuesto, nada ilegal. Las entradas son oficiales y la página donde las compramos la oficianl. Sin engañar, ni nada, que conste.

Nos levantamos muy temprano porque el viaje es largo, aunque sin tener que hacer transbordos. Fuimos andando hasta la estación de Chalelet-Les Halles donde nos cogimos el RER que nos llevaba directamente hasta el parque, aunque después de infinidad de estaciones. Lo mejor fue la vuelta viendo a niños exhaustos con sus peluches de Disney tan felices. La estación del parque es Marne-La-Valleé y te deja justo en la entrada en las taquillas.

Cuando bajas del tren sigues las indicaciones y llegas a la entrada del parque. Nada más llegar lo primero que encuentras son las taquillas, donde puedes sacar las entradas tanto para un parque como para el otro, pero si ya las llevas impresas como era nuestro caso te vas directamente hasta los tornos del parque al quieres ir. Si vas de frente, hacia el hotel Disneyland, el más famoso, pues entras en el parque principal. Y hacia la izquierda pues vas hacia el Walt Disney Studios.

Había una gran aglomeración de gente en los tornos, señal de lo que nos esperaba dentro, una gran multitud. Muchísima gente en el parque y eran las 10 de la mañana, pero bueno, teníamos todo el día por delante. Como hemos dicho antes, las entradas sacadas fueron de manera legal y nos costaron la mitad, pero aún así, íbamos con el miedo en el cuerpo por si nos decían algo. Llegamos a los tornos, pasaron las entradas por el lector y directamente al interior. Ningún problema. El truco había funcionado.

Nada más entrar, cogimos un plano y un horario de los espectáculos y nos fuimos al primer bar a tomarnos un café, porque habíamos desayunado muy temprano.

En el próximo capítulo, os contaremos lo que hicimos en uno de los mejores lugares que ver en París.