Nuestro viaje a París y ya iba por la mitad. Llegamos al martes y tocaba otro de los grandes monumentos que ver en Paris. Sin duda, uno de esos monumentos que hemos visto en películas, en fotos y en la televisión y que siempre quiere ir. Aunque al final no fue lo mejor que vimos en la ciudad.
Se trataba del Palacio de Versalles, que fue construido en tiempos del Rey Luis XIV que instaló allí la corte y el gobierno de Francia. Para llegar hasta el Palacio de Versalles, tuvimos que madrugar bastante. Hay un camino muy largo hasta allí. Se puede ir de varias maneras pero nosotros decidimos coger el RER ya que era lo más rápido desde donde teníamos el hotel. Poco después de desayunar nos dirigimos hasta la estación de Notre Dame y cogimos el RER C que nos llevaría directamente hasta Versalles. El viaje fue un poco largo pero bueno, merece la pena.
Por fin llegamos a Versalles. Hay que andar un poco desde la estación hasta el Palacio pero no más de 10 minutos y además vas viendo la ciudad. Es fácil llegar, tienes 2 opciones: o seguir los carteles que indican dónde está el palacio o… seguir la marabunta de gente que se dirige hacia el mismo lugar.
Llegamos a las taquillas y aquello era un caso. Había varias colas distintas y muy grandes. Nos acercamos y vimos cuál era la que había que hacer para los que tienen la París Museum Pass, así que decidimos ponernos en ella, pero no avanzaba mucho porque estaba muy mal organizado y al final 3 colas acababan en el mismo sitio. Hubo incluso un poco de tensión, porque empezó a formarse otra cola y los de la cola original se enfadaron. Pero bueno, la culpa no es de la gente, porque ya digo que era un poco difícil saber dónde ponerte y yo la culpa se la hecho al personal del palacio que no supo organizar nada.
Tras bastante tiempo en la cola, al menos 40 minutos, y eso que era a primera hora (no me quiero imaginar más tarde o un fin de semana), conseguimos acceder. Había que pasar un control y por fin estabas dentro. Lo primero que hicimos fue dirigirnos hasta la recepción donde obtener un mapa del palacio e incluso valoramos la posibilidad de alquilar una audioguía pero finalmente decidimos ir por nuestra cuenta y empezar la visita que se esperaba que fuera larga porque en este palacio hay mucho que ver y encima había mucha gente. Nuestra intención era ver el palacio principal, los jardines y los dominios de Maria Antonieta que están al otro extremo de los jardines. Lo que no sabíamos era si comer en el interior del recinto o ya hacerlo al salir, lo que surgiera.
En el siguiente capítulo comenzará a contar nuestra visita al Palacio de Versalles.

