Por extraño que parezcan, en las ciudades, todavía quedan rincones que son un remanso de paz y tranquilidad, lugares donde no es necesario aplicar ordenanzas municipales para regular el ruido.

Algo así lo encontramos en “La Clota ” este barrio de Barcelona que está entre el Carmel y el paseo Vall d’Hebron.
“La Clota ” es un trocito de ciudad detenido en el tiempo, como otros barrios de la falda de la montaña tiene una urbanización singular; casitas dispersas y huertos que han contribuido a que permanezca un ambiente singular de estilo rural.
Cuando nos adentramos por sus estrechas calles abandonamos en unos pocos pasos la bulliciosa ciudad y nos adentramos en un ambiente típico de pueblo.
Algunos de sus habitantes siguen cultivando el huerto de su casa y regando con agua de pozo. Por algo, este lugar siempre ha sido históricamente conocido por su gran cantidad de pozos alimentados por acuíferos de gran calidad. En la actualidad muchos han sido engullidos por la presión urbanística.

A veces vamos tan rápido por la calle, somos autómatas, tenemos demasiadas cosas que hacer y pasamos de largo sin ver ciertos detalles que tenemos en nuestro entorno simplemente levantando un poco la vista o apartándonos un poco del monótono camino del día anterior
En este oasis de paz se encuentra “La Calle del Amor”.
No se puede hayar un lugar mejor para vivir que un barrio donde tienen el Amor en una de sus calles.

Imaginar amanecer cada mañana en la calle del Amor y volver al anochecer a vuestro hogar en la misma dirección donde reside el Amor.
El sueño de muchas personas famosas es tener una calle allí donde nacieron.
Desconozco el motivo que indujo a los que bautizaron esta pequeña calle y porque eligieron este lugar. Pero no se puede negar que abundan pocas calles con un nombre tan especial.<




