Cuando tenemos un problema, hablamos de el, de lo que sucedió, de como se inició, de nuestras hipótesis acerca de los culpables, de los detalles del problema. Todo esto hace que nos enfoquemos en el problema.
Enfocarse en el problema, no lo soluciona. Por eso es importante que seamos capaces de centrarnos en la solución.
Buscar diferentes opciones, enfocar nuestro discurso y nuestro pensamiento en ellas, y en las posibles consecuencias que todas estas podrían llegar a tener.
Pensar en los aspectos negativos del problema, nos puede conducir indefectiblemente hacia lo que queremos evitar.
Mientras que, visualizar el problema solucionado, nos puede permitir encontrar la solución.
María José Iosa Porriciello
Psicología-Coaching
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