Dos menores, de 13 años, han sido identificados como los responsables de propinar una paliza, amenazar con unas tijeras y orinar en la cara a un compañero, que tiene una incapacidad del 35%, en La Línea (Cádiz).
En Seseña, hace un año, Cristina, de trece años, moría como consecuencia de las heridas causadas por otra adolescente de catorce años. También se recuerdan los casos de Sandra Palo y Marta del Castillo, con implicados menores de edad.
Definitivamente, algo estamos haciendo mal. Los padres, por falta de tiempo, han delegado la educación en buena parte en los colegios.
Los profesores alegan que les faltan autoridad y medios para cubrir una labor en la que deben colaborar los padres y la sociedad en general.
La sociedad en general muestra grados de violencia cada vez más extendidos hasta en el ocio.
Esta semana, el resultado ha sido que dos niños han cometido una salvajada y la ley no impone siquiera tareas educativas, algo que sólo en algunos casos ordena el fiscal. El Instituto donde estudian sí les ha suspendido la asistencia a clase (no sé si es la mejor solución, pero es algo). Ellos son el futuro.

