El otro día la vi sacando dinero de un cajero. No es mala cosa para quien se va a enfrentar al monstruo de la crisis económica en primera persona y de tú a tú. Zapatero ha encomendado a Elena Salgado la vicepresidencia económica del Gobierno.
Va a ser la primera vez que una vecina mía lleve las riendas de la economía nacional, y no me parece mal. Ya comenté ayer en este blog que al menos Salgado, a la que no conozco personalmente, cuenta con una fuerte preparación ecnómica y de gestión. Es lo que se denomina, una tecnócrata: ingeniera industrial de cuando en España las mujeres no optaban por ese tipo de formación; licenciada en Ciencias Económicas, posee varios masters y ha formado parte de varios gobiernos.
A diferencia de otros nombramientos menos entendibles, también expliqué ayer lo inexplicable del nombramiento de José Blanco para Fomento en este blog, Salgado sí cuenta con un perfil técnico, no sólo político, adecuado para el relevante papel que le toca jugar en el Gobierno.
A unos les gustará más y a otros menos su iniciativa desde el Ministerio de Sanidad para acabar con el tabaco, pero nadie duda de que fue una medida importante. En Administraciones Públicas deja muchas cosas por hacer pero, al menos, había llegado a poner en marcha una cierta modernización e informatización.
Recuerdo a un ex ministro de Economía que contaba lo difícil que era volver a la vida normal: tener que llevar calderilla en el bolsillo, buscar sitio para aparcar… A la hora de luchar eficazmente contra la crisis económica, Salgado lo tiene todo por demostrar, y puede que se etrelle con todo el equipo (por nuestro bien, esperemos que no). Pero, al menos, mi vecina de barrio ha sido vista por mí sacando dinero del cajero, lo que, en mi modesta opinión, la acerca a los que somos simples ciudadanos de a pie. Nada malo a la hora de resolver nuestros problemas.
Mi novela La torre quemada se publicó en 2005. Ahora he decidido ir colgándola semanalmente en este blog.Si quieres ir al comienzo pincha aquí: Capítulo I

