
La huelga de camioneros, el previsible desabastecimiento que provocará y la muy posible imagen de señoras en la calle protestando con sus cacerolas abolladas, me producen una fuertísima sensación de dejá vue.
Hace unas décadas en Chile, la oposición a S. Allende, con la reconocida complicidad de la CIA empezó así. Y terminó como sabemos.
Sospecho que agotados los argumentos de “España se rompe” y de una supuesta complicidad del gobierno con ETA, la nueva legislatura arranca con clamores de crisis por todos lados, con lo cual la oposición está logrando que se cree una crisis verdadera, al menos de confianza.
La actual manipulación de un gravísimo problema internacional y sin solución es de una gran peligrosidad, ya que desestabilizar todo un país generando una parálisis como la que pueden provocar los camioneros con sus irresponsables amenazas de paralizar el país es simplemente suicida.
Es insólito que se pida al gobierno “que congele el precio de los carburantes”. Será que de verdad cree la patronal del transporte que es el gobierno quien controla los precios del petróleo?
No lo creo. Más bien es una exigencia imposible de cumplir, por lo que el sector que pudiera estar respondiendo a designios ocultos se pone (y nos pone a todos) en una situación sin salida y que agravará cualquier crisis que pudiera estar en acecho y puede hacer tambalear el sistema democrático.
Y no parece extremadamente raro que no luchen por adecuar el precio de los transportes a la nueva realidad económica?
Y no será lo que buscan, una operación de acoso y derribo, sin importar el precio a pagar, pero que termine con la (para ellos) pesadilla Zapatero?
No habría que permitirlo. Talvez, reflexionar y difundir estas ideas pudiera contribuir mínimamente en ese sentido.

