Tamara Lempicka EPÍLOGO Escuchad todavía… Refrescad antes mis labios y mi frente… tengo sed… Y quiero hablar con palabras de amor y de esperanza. Oíd ahora: ya Justicia vale más que un imperio, aunque este imperio abarque toda la curva del Sol. Y cuando la Justicia está herida de muerte y nos llama en agonía
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