La evolución del Alzheimer es progresiva y va quemando etapas muy concretas.
No hay dos enfermos que progresan de la misma manera, como no hay dos enfermedades de Alzheimer iguales, pero todos los pacientes pasan de una u otra manera por tres fases diferenciadas a lo largo de su vida.
Esta enfermedad supone un trance tan duro y amargo para los que rodean al enfermo que todo lo que se pueda hacer para amortiguar el daño emocional nunca será bastante.
Un hecho innegable es que esta enfermedad no es igual en sus efectos en cada afectado.
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