Izquierda, izquierda, derecha, derecha,…

Delante, detrás, ¡1,2,3!

El castigo de Rajoy en el 12 de octubre

Cuando se llega a la alta política, aquella en la que se cobran miles de euros y se representa a casi la totalidad de los ciudadanos, se es político las 24 horas del día. Guste o no.

Los pequeños comités y las sinceridades deben hacerse a puerta cerrada y con gente de total confianza. Zapatero ya lo aprendió por las malas en sus primeros años de legislatura (¿quien no recuerda su mítico “en economía me pongo al día con un par de clases”) y a quien le toca aprenderlo ahora es a Rajoy.

La colección de renuncios y deslices que comete este señor es de juzgado de guardia. Ante un micro, sinceriodades las justas. Que si, que será un coñazo el desfile del 12 de octubre, pero se tiene que estar.

González Pons, dice que, si alguno se sintió molesto, debería estar aliviado al saber que Rajoy pasó bastante mal rato durante rtoda la mañana… (Y normal, siendo el foco de atención de todas las miradas y mentideros políticos)