Lo último que esperábamos oir: “Yo he defendido los principios que fueron tradicionalmente señas de identidad del PSOE“.
El lunes pasado, después de tantos años pidiendo el diálogo, los acuerdos y la paz, descubrimos que a Zapatero le interesa en realidad que haya tensión. Rajoy se ha sentido aludido y ha decidido asumir el rol de sus contricantes. Según él, hay algunas señas de identidad con las que está de acuerdo. “Los socialistas son, sienten y siempre han sido profundamente españoles, siempre” (es lo que tiene nacer en España).
Zapatero “es un hombre que está en cosas evanescentes, vacuas, es decir, que no defiende los postulados del socialismo clásico”. “Los he defendido yo, la nación de ciudadanos libres e iguales, los españoles iguales, es paradójico, lo he defendido yo“. No me extrañaría que dentro de unos años Rajoy quiera cambiar el nombre al partido, por este nuevo: Partido Popular Nacional Socialista.

