El cantante se suma al carro de los actores y demás personajillos del espectáculo que quieren dar algo más que el cante y demostrar su valía como gobernadores ya sea como defensores de pleitos perdidos o mantener su posición en el papel cuché y así nadie les relegue al cajón del olvido. Una muestra de egocentrismo y de vanidad llevada a la máxima del poder para sentirse aún más endiosados…sobre todo cuando ha llegado la cuarentena y no ya no es el jovenzuelo resultón que conmovía a adolescentes enfervorecidas. Nueva Jersey tendrá que darle la oportunidad, claro.

