Mujeres sin ropa

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Mujeres sin ropa interior gratis (Humor)

Pelicula llamada Mujeres sin ropa

La primera pelicula que se llama Mujeres sin ropa

Mujeres sin ropa: En la entrada anterior mencionaba que las mujeres sin ropa disfrutamos teniendo el control, nos gusta y me atrevería a decir que está en nuestra naturaleza. Para no generalizar, hablaré sobre mí misma: me gusta tener el control, me gusta saber que yo estoy a cargo, me gusta sentir que nadie más puede hacer las cosas como yo las hago, me gusta dominar mi entorno, mi campo de acción… me gusta, pero no significa que sea lo correcto ni lo más adecuado para mí y para los que me rodean.
Soy una persona detallista y es algo de mi personalidad que me gusta, sin embargo, eso también me lleva a ser perfeccionista. Con frecuencia pienso que hasta que no cumplo con todas mis responsabilidades, no merezco un descanso, un momento de esparcimiento, así fui educada. Sin embargo, hace unos años descubrí que me sentía agotada, cansada de la rutina y de todas las tareas con las cuales tenía que cumplir, lo único que me importaba era ser eficiente y perfecta en todos los aspectos de mi vida, tener el control absoluto de cada uno de ellos.
Entonces me di cuenta. Si quería tener el control absoluto de mi vida y de todo aquello que tiene que ver con ella, es porque realmente no estaba confiando en Dios ni estaba permitiendo que Él hiciera con mi vida lo que Él quisiera, finalmente Él me creó y Él es el que mejor conoce mi funcionamiento, por decirlo de alguna manera. Pero yo renuncié a confiar en Dios, creí que debía tomar las riendas de mi propia vida y me convertí en una mujer controladora, asfixiante y manipuladora.

¿Por qué? Porque quizá no me gustaba demostrar que soy mujer y que soy vulnerable. A nadie nos gusta que los demás se den cuenta de nuestra fragilidad, por eso tener las cosas bajo control, ya sea una familia o un proyecto laboral, nos da la sensación de seguridad. Y no es que las mujeres sin ropa interior gratis no podamos ser fuertes, por supuesto que podemos, pero a veces sacrificamos nuestra feminidad y nos ponemos en riesgo para sentirnos seguras y en control. Muchas veces disfrazamos ese control de sacrificio “lo hago por mis hijos, por mi esposo, por mis compañeros de trabajo”, pero la verdad es que ellos no se sienten agradecidos, sino más bien perseguidos.