
La citada señora sin pensárselo dijo. ¡¡¡quiero verlo y conocerlo!!!, y así lo ha hecho. Cogió a su hija pequeña y a unos amigos y se vino a España y provincias separatistas (lugar donde estaba el grano de arena). No necesitó venir en patera, ni como una vulgar señora de esas… que se creen que por ser quien son, deben ser tratadas como reinas o diosas. Como muchas políticas y altas funcionarias, que suelen ser más horteras que la “Chelito” que se quitaba las bragas, a pedos.
Ni las olimpiadas de Barcelona, las ex perpetuas olimpiadas de Madrid, ni ningún evento ya ocurrido… van dar más publicidad y prestigio a nuestro País que ésta SEÑORA. Porque lo espontáneo y lo natural termina más tarde o temprano, comentado en cualquier lugar del Planeta, siempre para bien… del que sabe estar.

No eligió Cataluña, Madrid, País Vasco, Extremadora, Asturias, Canarias, Galicia, Las Castillas, Valencia, Murcia, Cantabria, Baleares, Ceuta o Melilla… Eligió Andalucía, esa andalucía llena de misterio y embrujo, sol, flamenco, mujeres hermosas y guapas que desprenden alegría. Donde sus gentes “normales del pueblo” son más simpáticas y hospitalarias… El pobre es pobre, pero rico de espíritu… El paro se supera con unas palmas un vino y cualquier cosa para comer… Donde su mar y recuerdos del pasado, hacen que siempre esté presente. Donde mezclan su devoción religiosa con la alegría y la fiesta. Donde sus toros y sus vinos están orgullosos de nacer y morir en ese privilegiado pedazo de tierra llamado, Andalucía. FIN.
Eloy Peña Rico, denunciante oficial del Ayuntamiento de Madrid.

