No será el año de la Operación Puerto el que pase a la historia como el año de la crisis, más bien será 2007. Los últimos acontecimientos que se están sucediendo en el ciclismo están enseñándonos más que nunca que hay un ejército de burócratas detrás de los deportistas que igual que el deportista que se dopa, algo esconden, y no sabemos qué. Al divorcio de Giro, Tour y Vuelta con la Unión Ciclista Internacional, hay que sumarle las repercusiones del ya bautizado como caso Valverde. El ataque concreto hacia un ciclista, sin pruebas, por parte de la UCI al prohibirle correr el Mundial de Sttugart, se une la guerra de declaraciones que está alcanzando un punto culminante. Ya no es Valverde, ahora es todo el ciclismo español, porque el presidente de la UCI ha declarado que la culpa del dopaje está en España, que es nuestro país el que lo alenta. “El gran problema que tenemos con el dopaje y el ciclismo viene de España“. “La evidencia que tenemos de valores de sangre de ciclistas que hemostomado nos indica que hay una manipulación de sangre desde España“.”Es más allí que en ningún otro país“. La UCI necesita víctimas que tapen su incompetencia. Se está auto-destruyendo, y quiere llevarse el ciclismo español con ella. Al presidente de la UCI todo esto le hace mucha gracia.

