La vida es un batiburrillo de contrastes.
Pareciera que el progreso ha adquirido forma de cristal líquido a través del cual nos comunicamos al más alto nivel, pero nos sentimos más solos que nunca.
Siento que mis sentidos se atrofian, la experiencia audiovisual tiene sus límites.
Y a pesar de que todo individuo necesita que su espacio vital sea respetado, la piel llega un momento en que clama por sus derechos.
Las terminaciones nerviosas necesitan acariciar algo más que teclas.
Falta de contacto, afectos virtuales que desaparecen con la misma celeridad que surgen.
Ilusiones que poco a poco se van perdiendo y acaban dejarme seca como una pasa.
Para ser consciente del todo hay que experimentar cada una de las partes.
Y es por eso, que paso la hoja resignada dispuesta a enfrentarme al siguiente tema.
yo quiero contigo todo.
Poco, muy poco a poco, poco,
que venga la magia y estemos
solos, solos, solos, solos,
yo quiero contigo sólo,

