A veces me cantas, como este tema, invitándome a entrar de nuevo para saber de mis penas.
Como unos brazos amorosos me recibes y me animas a contarte, en silencio, que es aquello que me preocupa, el porqué me ves con esta lágrima detrás del cristal.
Hay veces, que no hay nadie más que tú, y aquí me tienes, una y otra vez, cargada de recuerdos, vacía de ilusiones. Hay tanto que contar y tan pocas palabras para hacerlo que la mitad se quedan en el tintero.
O quizás es que yo no me atrevo.
Hay veces… tantas veces, tanta tinta que lavar.
Gracias por escucharme sin más.
cuando te pueda la vida cuenta conmigo.
Dame un grito al oído cuando te embargue la tristeza
y tus lágrimas se ahoguen entre mis hombros y tu niebla.
Dame un grito al oído cuando te embargue la tristeza
y tus lágrimas se ahoguen entre mis hombros y tu niebla.

