
“Una noche me contó un marinero en una taberna que en el amor y en la guerra cualquier agujero es trinchera.”
Recuerdo haberme fijado en esta estrofa, estos días en los que buscaba algo alegre entre los temas de Goñi.
Y después del tocado y hundido es una buena escusa para dedicársela a sus responsables.
Si estáis pensando que voy a cambiar el tono habitual os equivocáis de cabo a rabo.
Ahora mismo no hay más que una pantalla en blanco delante y una instante en el que pensé en todo esto y no me dio tiempo a plasmarlo con letras.
Hace un tiempo, casi un año, me registré en otra comunidad de blogueros y aprovechando la cercanía de la navidad, un grupo organizó una nueva actividad en la que nos animaban a participar. Lo titularon el post del amigo invisible y consistía básicamente en eso, sorteaban a que compañero de comunidad sorprenderíamos con un post a modo de regalo y dejaban a nuestra elección todos los demás detalles.
A mi me toco en suerte sorprender a Ana, sí la de Quino´s, mientras a él le agasajaban por otro lado. En aquel entonces era tan recién llegada que no conocía a ninguno, pero el tiempo ha hecho que de aquella escusa continuemos con la costumbre de visitarnos y saber los unos de los otros.
( Es una pena que la vida me pillase con el alma dormida una noche a la hora en que ya baja violenta, arrastrando maderos prohibidos y restos de fe… y que por esa inseguridad arremetiese contra lo que con tanto cariño había dado forma.)
En mi caso me dedicaron un precioso post, con una poesía que, como no, tenía como tema central mi pasión por la música de Revolver. La verdad es que fue un detalle muy bonito, que una persona que no me conocía emplease parte de su tiempo y su arte en dedicarme unas bellas palabras.
Me queda la espinita, de a pesar de haberlo intentado, no haber encontrado ese pequeño hueco en el cual atrincherarme y después de varias visitas decidí dejarlo por imposible.
Hay personas contra las que no puedo luchar, que se comportan de forma diferente a como estoy acostumbrada y me desarman de mi habitual estrategia. Y cuando la modifico para adaptarme a ello, no consigo más que estropear más aun la situación y que la cosa se vuelva personal y me afecte.
Es un reto intentarlo una y otra vez, al menos para no quedarme con la desazón de no haber puesto la suficiente voluntad.
Aunque al final tengo que darle la razón a mi lógica matemática de que dos y dos son cuatro, y sabiendo que resultado me va a dar la suma, a qué narices me pongo yo a contar con los dedos.
La teoría indica que no hay que esperar nada a cambio, la práctica a escudriñar cualquier posible indicio de trinchera.
En fins, semos humanos y nos equivocamos y yo bastante más que la media.
Buenas noches…
“Una noche me contó un marinero en una taberna que en el amor y en la guerra cualquier agujero es trinchera.”__________(Revolver.Básico 3.”Marineros Varados.”)

