Jardines y nanas

Mi vieja nana sentada en sus bancos, sonríe.

Rodeada de buganvillas, rosales y enredaderas.

Abre sus brazos, me resguarda en ellos.

Ya no hay palomas, ya no hay cisnes.

Ya no hay palacios ni fuentes.

Las glorietas desaparecen…

Me libera de su manto protector.

Brota su banco.

Sus buganvillas, sus rosales, sus enredaderas.

Sus palomas, sus cisnes.

Sus fuentes dan agua.

Palacios abren portones.

Glorietas reviven.

Parque de María Luisa.