La de Telefónica y los 5.000 despidos.

Yo que ni soy, ni he sido de izquierdas en mi vida, cada vez me sorprendo más a mí mismo compartiendo puntos de vista con partidos como IU. Por ejemplo en eso de que una empresa con beneficios me ponga a un sólo tío en la calle, salvo claro está, que el despido sea procedente y demostrado como tal.

Y siendo consecuente con esto, lo de Telefónica, su jefe (ese que vendió Tabacalera a los franceses) y sus directivos, que se van a meter a la saca unos cuantos cientos de millones de euros (450 por lo visto), en bonus y varios, y que ahora decidan desprenderse de nuevo de “ese mal necesario” que es el trabajador, es de traca. O más bien de juzgado de guardia.

Y visto esto, volvemos a lo que comentaba hace unos meses sobre “el mamoneo”. Aquí el que no es hijo de, sobrino de o ahijado de, no se come una rosca en el mundo empresarial. Los putos curritos (ese mal necesario), estamos avocados a ver los toros desde la barrera, y en todo caso, contentarnos con las migajas que nos tiran.

Algunos, los menos, tienen la suerte de sacar el número uno en algunas oposiciones como esas de “abogado del estado”, que dicho sea de paso, viste mucho tener a uno de estos en la junta directiva de cualquier empresa que se precie, y gracias a cierto grado de superdotación intelectual, trabajo, esfuerzo y sobre todo contactos (que si, que hay que tenerlos hasta en el infierno), puede llegar por ejemplo, a ser presidente de algún banco. Pero como digo, esos son los menos. El resto son simplemente hijos de papá que han heredado la empresa, o hijos, sobrinos o lo que sea de algún político, que de eso, estamos viendo estos días que al parecer abunda por nuestra geografía.

Y claro, no teniendo uno una mente preclara para sacar el nº 1 en la oposición a abogacía del estado (más complicado, si cabe, siendo uno es de ciencias), y no teniendo padrino alguno, aquí estamos, con supino cabreo, viendo como jerifaltes de dudosa capacidad, deciden de motu propio engrosar las listas del paro, mientras nuestros mandatarios, con igual o menor capacidad intelectual, no mueven un dedo.

Y llegados a este punto de mamoneo a la española, ¿qué coño podemos hacer? Yo no digo nada… pero hay que reconocer que Francia ganó bastante con su particular revolución, no así Rusia, que acabó más pobre que las ratas.

Por cierto, ¿qué hay que hacer para ser Analista Financiero (de primer empleo), fundar una empresa de bolsa y que te elija el presidente del gobierno para presidir una de las mayores empresas del país, privatizarla y venderla a los franceses?