Sagrados e iluminados

SAGRADOS


He leído que Mohamed VI ha abdicado de su divina condición. Ha decidido dejar de ser sagrado. ¡Cosas!
Hay que ser muy Dios para decidir dejar de ser divino. Y eso no puede ser, es una vulgar paradoja. Si un cura, la tropa, la infantería de Dios, no puede dejar de serlo aunque se arrepienta, si es indeleble de por vida y aun después, ¿cómo la deidad suprema, Mohamet, va a renunciar a su sacra condición? Imposible. El contrato de divino no solo es indefinido sino perpetuo, hasta eterno. Entiendo que Mohamed, viendo cómo las pintan en el magreb y aledaños, quiera ponerse al día y limitarse a un contratito temporal e incluso a tiempo parcial. Pero no puede ser. Porque se es o no se es, y cuando se nace siendo no se puede dejar de ser.Eres sagrado, Mohamed, es lo que hay.
Margarita Ricchi, que está a la que salta, deja caer una pregunta como si fuese mismamente Carlos Sobera: ¿Y si el Mohamed no ha sido nunca sagrado?
Así empiezan los líos.
ILUMINADOS
Recuerdo que en los más oscuros días en los que algunos iluminados nos pedían al resto de los españoles que no compráramos productos catalanes, servidor decidió, con la soltura de un sacrosanto Mohamed, pedir Vichi Catalan con unos taquitos de fuet hasta en la calle Betis. El cava se me resiste. Remitió la calenturas de los iluminados y volvió la normalidad. Hasta hoy.
Hoy, otro iluminado, un tipo bien alimentado -presumo- con fabada asturiana, paella valenciana, cocido madrileño, jamón de Huelva, gazpacho andaluz o lacón con grelos gallego, le ha dicho a los catalanes que no consuman vino de la Rioja ni otros productos de fuera. “Patriotismo alimentario” le llaman a esta majadería. El iluminado que pretende diseñar el menú del personal como si de un sagrado Mohamed se tratara, oficia de conseller, de consejero. Pues se meta usted los consejos en su despensa y deje que cada cual organice la suya como mejor le venga. Por favor.
Divinidades e iluminados…¡mira que cuesta dar un pasito p´lante en asuntos de conciencia y de libertad!