La oferta de Telepizza para celebrar su Primer Aniversario ‘Pizzas a 1 euro’ ha logrado desenmarcarar al ser humano en cuestión de unas horas. A lo largo de mis años como periodista he podido comprobar cuán ruin se comporta una persona cuando de comer gratis o por apenas unos euros se trata. He visto señoronas de abrigo de visón y hombres de traje de 10.000 euros, y digo esto porque se les presupone una educación cuanto menos exclusiva – abrirse paso a codazos y mordiscos para hacerse con un pedacito de pan coronado por una esquirla de salmón ahumado, o quedarse brazos en jarras apalancado en una mesa donde se servían cervezas gratis y degustación de codornices caramelizadas…

Foto de ComoToupas.es
He visto a concejales, empresarios, catedráticos, médicos, sacar las garras y hasta ponerse en cuclillas para llegar a una mesa donde se servían todo tipo de delicatessen. He podido comprobar en mis propias carnes lo que se siente cuando un cámara, fotógrafo o periodista no ha podido almorzar y yo misma, para qué les voy a mentir, he llegado a meter el codo harta de recibir mandobles para hacerme con el último bocado de una bandeja de plata.
Entonces,
¿Qué esperaban que sucediera en la magnánima celebración del I Aniversario de Telepizza’ Con las pizzas a 1 euro?
Hemos visto de todo: colas larguísimas, cabreos monumentales, voces, insultos y hasta a la policía interviniendo en plan antidisturbios para disolver a una marabunta que quería su ración de pizza a 1 euro, como cualquier hijo de vecino.
¡¡3 horas haciendo cola para pillar una pizza! ¡3 horas! Como si el tiempo no tuviera valor… ¡¡¡No sé ni cuántas llamadas de teléfono para el servicio a domicilio, cuando ya se advertía que de motitos nada!!!, ¡Consumidores compulsivos de Barcelona o Valencia indignados por lainjusticia regional y nacionalista que supone para ellos que sólo estuviera la oferta en Madrid!! Y mientras la policía cargando contra las masas (de personas, no de pizzas), enfurecidas!!!
Les diría que lo que ha provocado la oferta a 1 euro de Telepizza es una estampa de la España cañí, pero no… También sucede en otros países: es el lado oscuro del ser humano, y como éstas veremos muchas más en los tiempos que corren. No se puede jugar con la crisis, con el hambre… Y eso es lo que estamos haciendo todos: La crisis es ya una campaña publicitaria.

