Ilusiones Perdidas

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3 de julio de 2006. Metro de Valencia. 43 muertos.

Este jueves hará dos años. Dos años desde que 43 personas perdieron la vida en un accidente bajo los andamios de nuestra ciudad, en las entrañas de una tierra dolorida. Dos años en los que las familias de las víctimas han pedido responsabilidades políticas, justicia, recuerdo, memoria o, al menos, poder gritar su dolor a los cuatro vientos haciendo partícipe a la sociedad en la que viven de un drama que no puede ser nunca individual, que es, y tiene que ser, colectivo, social… solidario. Para estar junto a las familias, recordar a los muertos, y seguir clamando justicia se ha organizado el jueves por la tarde un acto homenaje en el que, con la palabra sola, con la presencia multitudinaria, continuar gritando “Esto ha pasado”… ¿Y? La respuesta no puede ser Nada, nadie…

Algunos de los poemas que se leerán esa tarde son:


VOLVER POR CUARENTA TRES LINEAS DE VIDA

En memoria de las víctimas y familiares de la Catástrofe del 3 de julio en la Línea 1 del Metro de Valencia, de la que El Cuervo nada quiso saber.

“Ganarás la luz”

León Felipe

I

de las escaleras, del sentir su ancho temblor,

de la espera y el alarido, ¿cómo no mirar

la triple cavidad de su quebrado tiempo?

astillas

entre arterias entre hierros entre huesos.

tienes razón, hay que aprender

a obedecer

las señales del silencio en los cartílagos pelados,

el lenguaje

reconocible entre los días sin retorno de los desaparecidos.

sumar y seguir sílaba a sílaba diciendo sus nombres

qué no olvidamos

qué no perdimos para nada.

¿qué avance?

cuarenta y tres huellas del silencio:

Su ‘nunca’ pide otra escucha.

y un cuervo mira impasible.

II

en el convoy, hermanados en un amasijo de cristales y uñas,

la involuntaria hueste

truncada en la mariposa de un no quiero.

cuarenta y tres líneas de Metro se unen en Valencia

cuarenta y tres tendones sobre el olvido

cuarenta y tres trincheras en las calles de la esperanza

cuarenta y tres billetes de ida al pecho.

y un cuervo mira impasible.

III

curva y carrera.

velocidad, obstinación, desastre:

los más

veloces no ven a nadie, no ven nada:

ni a los niños ni a quienes les esperaban ni a los papeles

del inmigrante, ni los papeles administrativos

ni a la sonrisa del abuelo, ni el aguijón del alacrán.

y un cuervo mira impasible.

IV

ojo lo que vi.

pasaron de largo,

apresurados en su serrar desembarcos,

apresados en la trampa de metales.

curva voraz del despropósito,

surco súbito,

sin peldaños de salida.

y un cuervo mira, impasible.

V

el tiempo oblicuo como una guadaña

¿en qué manos ahora?

y un cuervo mira impasible.

VI

sin prisas arde una llama. una trenza imposible

atraviesa las estaciones de todo el mundo

en un querer de agujas concertadas con la vida.

lo que no se ve

qué otros todavía tienen y nos reclama

su fértil sangre,

en la aterida memoria, como un rosal engañado.

y un cuervo mira impasible.

VII

no. su no volver.

su no volver

espera frente a frente con el mediodía

que bajes y mires:

¿quién inaugura hacia el fondo la herida?

¿quién, huérfano aun,

nos traerá otra visión?

¿quién, en las cuarenta y tres ausencias esta vertiendo el claror

inaudito?

¿quién en su raíz de alas rotas - qué no puede volar –

arde y ruge, sella un silencio,

truena en la cuna de los arcenes,

se deja para ganar lo perdido

y volver por cuarenta y tres líneas de Metro? .

cuarenta y tres besos, cuarenta y tres rosas

y cuarenta y tres gritos ganan la luz ahora:

en vuestra memoria, ondean sus claridades.

en vuestras manos sin frontera…

y ganará la corneja al cuervo la partida.

y ganará el recuerdo un saldo de justicias.


Víktor Gómez

Valencia, 29 de junio de 2008

CUARENTA Y TRES

a los integrantes de la Asociación “Víctimas del Metro 3 de Julio”, cuyas camisetas (reivindicación de las 43 víctimas mortales del peor siniestro de la historia del metro en España) les fueron incautadas en las puertas mismas de una sesión plenaria (la del 27-jun-08) del Ayuntamiento de Valencia.

Los perros que administran las sesiones del Amo

registraron vuestras bolsas y os prohibieron vuestras prendas:

maldiciendo tanto olvido,

van los muertos juntos vistiendo esas camisas

y en ellas vais cosiendo nuevos hilos con antorchas.

Que decreten el olvido.

Ya vosotros armaréis nuevas canciones.

Que cancelen la memoria.

No podrán más con vosotros:

reabriréis con nuevas llaves nuevas tercas preguntas.

(Van brindando vuestros muertos, tan desnudos de cosas,

con cuarenta y tres cuencos rebosantes de frío).

No podrán con su recuerdo,

no podrán herirlos por dos veces:

brindando todos juntos

se congregan tercamente en sus blancos rincones.

Mientras eso ocurre,

los perros que administran las sesiones del Amo

volverán a requisar todas vuestras camisas.

Que decreten el olvido.

Que cancelen la memoria.

Cuarenta y tres veces coseréis para ellos nuevos largos vestidos.

Vuestros muertos dormidos, tan colmados de cosas,

arropados por vosotros se pasean por el mundo:

Van ahora ya sin frío,

poblarán las tardes blancas

cantarán junto a vosotros

volverán para vestirse.

Preguntad por todos ellos; encended nuevas antorchas.

Enrique Falcón

Barrio del Cristo (Valencia), 29 de junio – 3 de julio de 2008

LA PLAYA DE LOS MUERTOS

¿Qué misterio impenetrable de la naturaleza

sostiene en una imposible pirueta artística

de cintura de sirena, estilizada a la fuerza,

toneladas de masa rocosa, por ti, mística?

¿Qué arrastra a los humanos al infierno?

¿La búsqueda, el camino, la mar,… verte ?

¡Fatal destino espera al pie del cerro!

La soledad, el vacío,… la muerte

Ojos abiertos en canal

Extendida, el miedo asedia

Abrazo, terror maternal

Un pálpito de tragedia

Cumbre. Respiro.

Cielo. Destino.

Mar. Muerte

Yo. Verte

Suena un teléfono

Un golpe de realidad

A 400 kilómetros la muerte ha ensanchado su embudo

Las fauces horadadas, hambrientas de la tierra

El infierno real, el que está sobre ella

Ha esparcido 43 cadáveres y ha levantado una muralla

… Todos son hijos… hijos

¿Dónde estamos?

… Saliendo

Saliendo de la Playa de los Muertos.

Alicia Martínez Juan

Almería, 4 de julio de 2006

QUEDAN LOS FANTASMAS

Vivo sobre la curva de la muerte

y cada noche oigo sus gritos

Pregunto en silencio por el pasillo

¿Quedan fantasmas?

Y un rumor de furia negra

sube cimbrando desde los cimientos

Vivo sobre la curva de la muerte

Y aún hay noches en las que oigo gritos

¿Quedan fantasmas?

Y responden haciendo temblar

las paredes, las columnas, las lámparas, los vidrios

Sí… todavía están… los fantasmas.


Alicia Martínez Juan
Valencia, junio de 2008