Este año la Semana Santa en Ibiza promete ser muy distinta. Sobre todo porque nos va a pillar en la primera semana de abril. Es una época perfecta para llegar a Ibiza. Aunque aún no han empezado las calores del verano el tiempo suele ser bastante agradable. Lo suficiente para ponerse una camiseta y lanzarse a la arena de cualquier playa. La tendremos toda para nosotros. Aún no se han puesto las hamacas y sombrillas y los hoteles apenas se encuentran abiertos. La única pega es que el servicio de transporte público tampoco ha comenzado su horario de verano. Nada que no se pueda arreglar si alquilamos un coche, muy barato a estas alturas de la temporada.
Ibiza no es una ciudad cófrade. No será hasta la madrugada del jueves al viernes cuando las procesiones se lancen a la calle buscando el afecto y la simpatía popular. En Ibiza ciudad tan sólo una procesión, bastante larga eso sí, recorre desde la Catedral de las Nieves la antigua muralla hasta llegar a las calles más céntricas. La pasión proveniente de las culturas que se han ido instalando en la isla han dado lugar a diferentes estilos en los pasos y palios. Lo que empezó siendo un homenaje a las figuras principales de la ciudad ha ido transformándose con el tiempo en un espectáculo casi más propio del sur de España.
Salvando esta tarde-noche, el resto de la Semana Santa Ibiza se convierte en un lugar amable y encantador. Los campos se convierten en una auténtica explosión de color con la recién llegada primavera. Las aves migratorias empiezan a dejarse ver por los parques naturales. Visitar Las Salinas es un auténtico canto por la vida salvaje acompañada por el aleteo de flamencos y garzas que acuden a la salinera para la época de cría. Mar, sol y campo. Así es Ibiza en Semana Santa.

