Un poco más adelante nos encontramos con el último tramo de playa d’en Bossa. En esta peculiar playa tiene cabida todo tipo de ambientes. Una vez dejamos atrás Space nos encontramos con un recinto deportivo y varios hoteles de una categoría media-alta. Aunque lo más sorprendente sin lugar a dudas nos lo encontraremos a pie de playa. Esta zona cuenta con uno de los mejores puestos de control y accesibilidad para discapacitados de la isla. Pese al ambiente dejado atrás, ahora son los chiringuitos exclusivos los que ocupan la arena. Pero no toda.
El último tramo de la playa se corresponde con el comienzo del Parque Natural de Ses Salines, un auténtico paraíso submarino donde las especies vegetales terrestres son parte del sistema de recuperación del ecosistema. Es curioso como estas zonas comparten espacio junto con una gran cantidad de familias que llegan a la playa para pasar el día más dominguero de la semana. Cuando la playa termina nos encontramos con dos lugares muy dignos de mención.
Por tierra nos encontramos con la torre de la sal. Esta torre ha sido protagonista durante siglos de la actividad pirata de la isla. Equipadas con cañones, la torre se encargaba de proteger los barcos que antiguamente cargaban sal en la costa y que eran atacados por piratas a su salida a alta mar. Lejos de su interés histórico, la torre de la sal es el mejor lugar de la costa para contemplar Playa d’en Bossa e Ibiza en todo su esplendor.
El otro punto relevante lo encontramos en el agua, donde la vegetación es muy abundante, hasta el punto de que a poca profundidad hemos de tener cuidado con la vegetación si practicamos el buceo de superficie. En realidad no es la vegetación la que preocupa, sino la gran cantidad de congrios, morenas y especies de peces de roca que encontramos en una actividad submarina impresionante. Y es que playa d’en Bossa cuenta con un espacio para todos los gustos.

