La Huerva descubierta.



Se nos pidió desde distintos ámbitos, que diésemos la opinión ante las propuestas de dejar descubierto el cauce de La Huerva en la zona de Gran Vía.

Foto tomada del Diario de Aragón. Vista desde la Plaza Paraíso.

Preocupación auspiciada por el asombro de algunos Zaragozanos que descubrieron que por debajo de esta arteria de la ciudad, un río arrastraba las aguas en una eterna noche de sombras.

Foto tomada del Periódico de Aragón, tramo de plaza Paraíso.

Lo que cuesta a los que vivimos la ciudad, es constatar que tantos y tantos convecinos ignoran tantas cosas de ella. ¿Nunca se preguntaron a donde iba el río cuando se metía por un túnel? Porque verlo salir no lo ve casi nadie al estar detrás de un centro privado, pero entrar, lo ven entrar todo el que con un poco de curiosidad quiera asomarse.

Estos que descubrieron el río en fechas recientes, alguno fue preguntado sobre el río por quien firma esto. Si conocían el punto por el que entraba en la ciudad, lo ignoraban, al igual que tampoco sabían donde se cruzaba con la una vía del ave.

¿Ha pero el ave pasa por debajo de la ciudad? – Pues si dicen que no se puede hacer el metro porque se llenaría con las aguas del Ebro. Esta respuestas y otras más disparatadas son aportadas por quienes a pie de obra comentaban lo oportuno de dejarlo descubierto.

Sí, opiniones de gentes como estas, el asombro de los puros ignorantes, por ser venebolo con ellos, a motivado que durante dos semanas, los medios de comunicación ocupasen papel, moviesen micrófonos, y presentasen imágenes que se daban de bruces con el buen gusto estético.

Presentación publica en el Periódico de Aragón de una de las propuestas realizadas para dejarlo descubierto

Arquitectos de tertulia, con ganas de notoriedad, anunciaron propuestas respaldadas con imágenes de fotosop, proponían soluciones alternativas a la planificada y en ejecución.

Se propusieron muros de hormigón ajardinados, tramos alternados de cubiertas vegetales o vidriadas, pasarelas a distintas alturas, incluso longitudinales, con el complemento de la navegación con acceso desde el Ebro, aprovechando la actual navegación en este.

Eso como guinda del símbolo de la recuperación. Los caudales serian logrados mediante dos métodos posibles, retenciones propias mediante esclusas, o con aportes desde el Canal Imperial.

El papel lo soporta todo, el estudio de la situación no.

Navegación en la Huerva.

Aquí es donde algunos medios y sectores de la ciudad pidieron nuestra opinión, cuando salió el tema de la navegación.

Una de las embarcaciones de Iberflumen con tripulac…ión entrando a remo en la desembocadura.

Empezaremos por la desembocadura. Primero lamentar que se perdió la ocasión en el acondicionamiento de la ribera del Ebro a la cual vierte de formar perpendicular de modificar su encuentro trasformando el ángulo de incidencia a un trazado ligeramente perpendicular.

Estado reformado de la desembocadura. Encuentro de dos ríos en Centro-Europa.

Son pocas las veces que el río presenta su genio descontrolado,……. pero cuando lo hace,….. el encuentro de las dos corrientes se interfieren generando elevaciones mutuas con consecuencias en construcciones defectuosas que nunca tuvieron en cuenta alturas criticas. El hacerlo navegable detectaría los fallos arquitectónicos que suscitarían no pocos raquetazos de responsabilidades, ocultas en este momento, ¿quién tendría que acometer la neutralización?

Consecuencias similares tendrían la elevación de las aguas para acercar la lámina de agua a las cotas de superficie. Para su logro seria preciso construir cuatro o cinco esclusas según la altura de estas.

Ejemplo de elevación de aguas mediante esclusas en Gran Bretaña.

Este disparate tendría consecuencias nefastas en aquellos sectores donde la proximidad de los muros de sótanos y garajes es menor de 10 metros, las humedades cuando no filtraciones serian permanentes. Eso sin ignorar que un paseo en barca en ese cauce seria todo un ejercicio de riesgo al realizarlo sobre fondos medios de cinco a seis metros.

Aquí es cuando nos enfadamos, pedir la navegación en una trinchera, cuando somos incapaces de lograrla en el hermoso Canal Imperial que tenemos en Zaragoza, son cuando menos ganicas de jorobar.

Así que NO, nuestra primera negativa a dejar descubierto el Cauce de La Huerva para la navegación antecede a todas las demás razones.

Construir muros vegetales hidroponicos.

Los vimos en algún pabellón en la Expo, caros no, CARISIMOS, el ensayó urbano fracasado lo tenemos en el muro de ranillas. Acabaríamos teniendo unos cuantos millares de jardineras o carcasas colgadas de unos muros construidos para no ser vistos.

Jardineras colgantes, (algunas “descolgadas”) en el muro de Ranillas.

Y para colmo los veríamos de cerca por los andadores longitudinales, andadores propicios a todo tipo de tropelías que en lugares ocultos o con visión reducida suelen darse. Están en la mente de todos, razón por la cual no merecen estar negro sobre blanco en este documento.

Pasarelas longitudinales.

Esta es otra propuesta que roza el paroxismo, pensar en un paseo longitudinal por una pasarela a media altura en una trinchera de ocho metros de fondo, eso pensando en que las aguas tienen que bajar limpias, y sin olores, no deja de tener el riesgo de las posibles avenidas con la alta posibilidad de que personas de muy distinta movilidad, condición o estado puedan encontrase en ella y no percibir el riesgo en un momento determinado.

Porque siendo un río regulado, no deja de darnos sustos como en el 2003 o como el que podemos ver en las imágenes antes de ser cubierto, un río totalmente fuera de control.

Este desastroso aspecto presentaba el Río antes de comenzar las obras de su cubrimiento.

En esta imagen duplicada, perfilamos los contornos para identificar mejor la situación de un río muerto ya en aquella época, la altura al pretil 12 m. Una pasarela de tablones cruza el cauce a la altura del agua, dos tramadas de escaleras permitían bajar desde lo alto del muro.

Los vertidos urbanos sin depurar llenaban el fondo del cauce con un nivel de aguas mínimo, con un arrastre lento que generaba olores permanentes con lo que ello lleva de complemento, roedores.

Las paredes de contención terminadas, una riada inesperada demostrara la fuerza de río que consideramos menor.

Entrada en Cesáreo Alierta. Interesante identificar dos detalles de los muros, el coronamiento almenado tipo castillo, que deja ver el alojamiento de las vigas que formaran el cubrimiento, y las mensulas en los laterales que darán soporte a los trabajadores.

Imagen del Periódico de Aragón, donde se aprecian las mensulas del muro, y las testas de las vigas cortadas donde en la fotografía anterior se ven los espacios vacíos.

Esta es la razón por la cual colocar algo en el espacio de la trinchera que hoy es el cauce es un disparate, vemos como lo único que sobresale de las aguas es el “almenado” para las vigas.

La Huerva también tiene su genio, que nadie piense en poner nada en esa trinchera.

¿Y los ciudadanos, sabían esto cuando pedían dejarlo descubierto?

Que decir de que la mayoría de los comentarios se centraban en lo que veían, ignoraban su continuidad, cuando les decías que en Plaza Paraíso el río pasaba por debajo del Paseo Pamplona se quedaban tan conformes, con la misma conformidad quedaban cuando les decías que pasaba por Independencia.

Continuidad de propuesta descubierta:

Fotografía publicada por El Periódico de Aragón.

Plantear el proyecto de dejar el cauce abierto en Gran Vía, supondría crear todo un tejido de puentes, dejar la actual “Placa” de la plaza Paraíso para mantener el tráfico de la ciudad, y acometer igualmente la descubierta del río por el Paseo La constitución.

Sinceramente perder unos paseos de convivencia, de cultura, de ocio, de encuentro, para sustituirlos por una trinchera áspera y sin posibilidad de un paisaje digno de tal nombre, para dar marco a un río que por la propia caja que lo contiene perdió la condición de tal hace un siglo, nos parece un autentico disparate.

Para recuperar ese paisaje seria necesario desmontar, mas correctamente dicho, demoler los alineamientos de edificios a los dos lados, quitar monumentos, perder las exposiciones de libros, de artesanía, de cultura, todo porque a unos indocumentados, alguien en el proceso de acondicionar para el progreso una ciudad, les descubrió que eran unos ignorantes totales.

Alguien muy culto nos puso una fuente para incrédulos.

Para que recordásemos durante mucho tiempo lo estúpidos, lo negados, lo ignorantes que somos en este pueblo. Al parecer necesitamos que se nos siga insultando construyendo monumentos de aquel corte, ya que nosotros seguiremos sin entender, dado que nuestra ignorancia nos impide reconocer cuando nos insultan.

No, No queremos monumentos a nuestra estupidez, no queremos dejar La Huerva al descubierto, porque conocemos los daños económicos sociales que al comercio de esa zona ocasionaría una transformación tan inoportuna y contraproducente, porque la ciudad no gana nada.

Entrada del río en Zaragoza pasando bajo el puente del Canal Imperial en Casablanca.

Tenemos una gran asignatura pendiente, con este río, en todo el curso que el mismo recorre por la ciudad, antes y después de pasar por ese trozo oscuro, generado por una época donde el desarrollo social y técnico caminaba mucho más deprisa que el conocimiento de los daños que la mala aplicación de esas técnicas tenia para el entorno en aquel momento y tendría para generaciones futuras.

Recuperemos esa imagen por propia dignidad, y dejemos para futuros planes de transformación de la ciudad, la posibilidad de ampliar su cauce.

SÍ, queremos recuperar La Huerva, pero NO cuando los sacrificios sociales desbordan cualquier razonamiento.

Zaragoza 30 de Enero de 2010.

Presidente de Iberflumen: Pablo Polo Sicilia

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