Adjunto nota de la Editorial y os invito a asistir el próximo jueves 26 de junio a la presentación del último poemario de uno de los mejores poetas vivos en lengua castellana. Será en la Lib. primado de Valencia, por gracia de Miguel Morata. Allí, el poeta recitará y conversará sobre 10 años de escritura y vida que saben decir “nosotros” y renombrar el mundo en conflicto.
Más información:
http://viktorgomez.blogspot.com
http://libreriaprimado.blogspot.com
Enrique Falcón: creo que vale la pena que la poesía se nos contamine irremediablemente con ese olor a pies
:
TAMBIÉN COMO UNA HERIDA
Este breve pero intenso recorrido de diez años por la producción poética del valenciano Enrique Falcón, nos señala una vez más que el poeta ha sacado su palabra a la calle, haciendo de la misma una trinchera para enfrentar la realidad lacerante que nos circunda, siendo uno y todos los hombres del mundo, sobre todo aquellos sostenidos por sus propias carencias: yo bramo en vuestro propio / cordón umbilical. Poesía en carne viva con fusiles que alguna vez redimirán a los desamparados, a los olvidados y a las víctimas del sistema. Porque así como el poeta llama tiempo herido a esta época que nos toca vivir, llegarán otras en que brillará la luz de las tormentas. (Rodrigo Galarza)
Los poemas que conforman “Para un tiempo herido” (Colección Helado de Mamey, Ediciones Amargord) abarcan 10 años de escritura ininterrumpida y están extraídos de los libros siguientes: Los Otros Pobladores (Germanía, 1998); AUTT (Crecida, 2002); Amonal y otros poemas (Idea 2005); La marcha de los 150.000.000 (Eclipsados, 2008); Taberna roja y otros poemas (Baile del Sol, 2008); y Porción del enemigo (material inédito en 2008).
En esta antología poética (1998-2008) caben algunos de los combates espirituales y políticos del autor, estructurados en tres secciones: “Viernes”, “Sábado” y “Domingo” (siguiendo los tres últimos días de la Semana Santa cristiana).
Enrique Falcón (Valencia, 1968) concibe la poesía como una de tantas conspiraciones de la vida que lo convierten en un signo del compromiso en medio del mundo, el mismo que ha sido aprovechado por críticos y lectores para catalogar su poesía bajo etiquetas que el autor analiza en su epílogo “Cuatro tesis de mayo”.
Las etiquetas desarmadas por Falcón
Una persona de la comunidad hispana de Jacksonville, en EE.UU, me llamaba “poeta antiglobalización”… Manuel Rico acuñó- creo que por primera vez- el término de poesía “de la conciencia crítica”… Fui uno de los “poetas feroces” que Correyero incluyó en su antología “de poesía radical, marginal y heterodoxa” …me convirtieron la escritura en “poesía de la resistencia”… Lo de “poesía social” me lo he tenido que oír más de quince veces, y otras tantas su eterna e insistente actualización de “nueva poesía social”… Y el colmo se lo lleva aquel crítico literario que nos adscribe a una supuesta “neopoesía social”.
En cualquier caso me suele dar la sensación de que, cuando alguien con un poema mío y con eso de la poesía social (o concienzuda, o radical, o conflictiva, o resistente…), se me acerca también con una carga de- por lo menos- cuatro presupuestos acerca de mi obra. Estos son: ajena a lo íntimo, dirigida a los pobres y a las víctimas de un sistema en verdad injusto, realista y perseguidora de un cambio significativo en las estructuras sociales y políticas de su tiempo. Falcón desmonta cada una de ellas.
Mi maestro Roque Dalton denunciaba la presuposición de que la poesía fuera un “vaso santo” que no debiera mancharse con el imperialismo, la tortura o la miseria cotidiana de los sin voz y los sin rostro. Yo creo que vale la pena (y mucho) que la poesía se nos contamine irremediablemente con ese olor a pies (de realidades supuestamente ajenas tanto a la materia de un poema como a nuestro macdonalizado cuartito íntimo), que la poesía se nos contamine con ese vuelco de mostaza, con el crimen nuestro de todos los días.
En la carta de presentación que figura en sus escritos, su tarea de poeta aparece como la argamasa constitutiva de alguien que, de manera sustantiva y no adventicia, es miembro de la Comunidad de Vida Cristiana «Ignacio Ellacuría», del colectivo «Teuladí» de apoyo en prisión y de la Asociación de Vecinos del Barrio del Cristo de su ciudad. Desde allí escribe y firma esta antología dedicada a José Mª “Pepo” Olmos que dio su vida por los más pobres en el barrio limeño de “El Agustino”.
Enrique Falcón, sostiene, no escribe para los pobres, ni para los presos (hay más encarcelados que lectores de poesía). Escribe para aquellos que están todavía posibilitados para acercarse a los muchos ningunos que sortean las cunetas de nuestro tiempo. Por ejemplo, y entre muchos/as vosotros mismos.
Más información: www.amargordia.blogspot.com
CUIDADO CON EL PERROY con el amo
Huele a padre de la novia, a
tejado a revisar trimestralmente
cuando faltan camas
en los depósitos para transeúntes de los urinarios,
cuando falta la estricnina en su corazón de buque.
Las uñas se escurren por los nombres entonces
Tocando madera,
Y al perro le bautizan Alicia,
Otro hombre dispara.
Cuidado con el perro. No se admiten apuestas
para ver sobrevivir a los quienes,
los cualos,
los que han de morir
y etcétera.“Cuidado con el perro” apareció colgado en las paredes de la ciudad de Valencia, por medio de la revista-mural unionista “Left Uno” (Valencia, 2000), durante la intemperie de dos noches antes que las autoridades municipales mandaran arrancarla. Después se publicó en “Libros de notas” (Enero de 2006) y en la antología Poesía para bacterias (Huesca, 2008).
Para Omar Darío Arias Salazar
A vosotros me uno y no soy de los vuestros: comprendedme
no lo soy, madeja
intentando buscaros, he oído vuestra voz,
genital en la madera voz
con la que vuestros niños han sabido levantar
el mapa de los padres.
Esto ha sido escrito sobre el sueño de la arena,
escrito quede con la arena que pisáis, fuera un dulce
paso hacia la noche, mas terrible
le han desfigurado el rostro, confundiendo las señales,
la orientación del Norte, las estrellas.
Éste ha sido yo: un golpe de hilo muerto
(si fuera necesario así decirlo, un hombre ahogado)
pero no carguéis con los más pobres de nosotros:
la misma mano los cercena,
la exacta lengua encendida que les dice
aunque acariciándoles la espalda. No los persigáis—
sus hijos construyeron los mismos, exactos mapas que vosotros
(y ahora vuestros hijos) lanzasteis sobre el río,
antes la sequía y el espaldar tremendo,
contra el río despoblado de las tierras no labradas,
un pájaro de estampidas destrozado por la nieve:
…a cada tierra
le corresponde un día en que nacer;
y a cada amanecer, cita con un rebelde…
Comprended el gesto retraído de mi sangre,
el ojo que hubo de esperaros en coágulos de hace siglos
fue extensísimo el mar
con que ahora cruzáis el paso con la rabia,
la revuelta con la ira
encaramada a la luz (una flor mi flor cubriendo).
Éste ya es el sol
roedor de las cabezas, ya lo visteis,
y alumbró por poco tiempo, y ahora mucho; ésta, la caída
tensísima del cuerpo,
furia con la furia rasgando el cielo
(mano con las manos alzando el día):
Dentro de mi cuerpo / vive un hombre ahogado.
Tengo el recuerdo de haber dormido contigo
en la parva del heno, cansados de la densa
agitación de la llanura, los párpados quemados
por tantas piezas requeridas: el mar al fondo de los ojos.
El óxido del sueño, la caricia fue la noche,
quien nos dio en sus algas los brazos de otro sueño
—pesado al despertar— y apenas compartido,
toda la desaparición
con las ronchas esquilmadas de las cacerías
y muslos afeitados después de la carrera,
y carne, y huesos potentísimos,
y médula o piel. Y aceite. O barro.
El recuerdo de haber dormido contigo, otra vez, de nuevo aquí
es memoria del aliento, los sobacos por el frío
retirados contra el aire y la mirada
tristísima con la noche escondiendo el beso,
la vergüenza del amor, el miedo, y el escándalo.
A vosotros que me he unido desde antes de nacer
–frío es el mundo–: nada mío os intimide.
…Un poema azul y enorme
de aortas y clavículas desclavadas
al poste de la rabia con el sueño…
Una flor que yo he temido,
lugar de la tristeza en Santuario
un
150
millones de panteras en el verso—
y que nada mío
intimide vuestro canto
ni enmudezca su luto los listados del mundo .
El hombre ahogado es Omar Darío Arias Salazar, dirigente de la organización sindical ‘Sinaltrail’ en el municipio colombiano de Bugalagrande y activista del Comité de Solidaridad de la ‘Central Unitaria de Trabajadores’ y de otros espacios comunitarios del municipio. “Desapareció” el 21 de mayo de 2000 y se le encontró ahogado cinco días después. (Ref: Documento de las organizaciones sindicales regionales del Valle del Cauca, del 1 de noviembre de 2000).
Lo imposible ocurrió:
estiraron a mi amigo como a un insecto amargo,
lo colgaron de las tapias desde el amanecer
- exponiendo su torso vacío por ser una cadera
- la lluvia cayendo en mi amigo frío
Mañana comeremos con él
Pan e higos secos que no robaron los soldados,
Sucediendo entonces otro mismo imposible:
empezar el tiempo
de la revolución.
“Pasión de Juan en Ayacucho” está dedicado a Carlos Pérez Barranco y a la celda que dejó en la Prisión Militar de Alcalá de Henares e inicialmente contaba con esta breve explicación: Cito a José Vidal Talens, en su artículo “ Creer en tiempos de desesperanza”: “Su pregunta es la misma que ya sonó en la Europa de la postguerra (cif. ¿cómo escribir poesía después de Auschwitz?), pero siendo la misma es otra , porque otras son las condiciones por las que siguen muriendo injustamente los seres humanos. Gustavo Gutiérrez se pregunta: ¿Cómo hablar de Dios desde Ayacucho? La pregunta sigue en pie”. El poema fue publicado en “Derecho para todos” (primavera 2002).
Para un tiempo herido
(Antología poética 1998-2008)
Enrique Falcón
Colección Helado de Mamey
Ediciones Amargord
Director de colección: Rodrigo Galarza
Diseño de portada: Francisco J. Sevilla
ISBN: 978-84-87302-77-0

