Los sufridos mortales contribuyentes

….¿nos queda el derecho al pataleo?

RETIRO

Susanita se golpeó con el remo y lloraba desconsoladamente. Tomasín la observaba, pero su hermano empezó a salpicarle. Susanita sólo se calmó cuando le dieron una enorme piruleta de colores.

Tomasín la siguió, ocultándose trás los árboles. Susanita le dio la piruleta a mamá y se sentó a ver el espectáculo de marionetas. Tomasín no tardo en sentarse a su lado.

Se miraban, se reían, se sacaban la lengua… Cuando terminó el espectáculo se levantaron. Uno frente al otro, sin decir nada. Mamá llamó a Susanita. Debían irse. Tomasín dio un paso. La empujó tirándola al suelo y se fue corriendo. Cuando se encontró con su hermano vieron a Susanita a lo lejos. Mamá le había dado la piruleta. Aún así, seguía llorando.