El acto de acabar con la vida de otra persona, a petición suya, con el fin de minimizar su sufrimiento, eso es la eutanasia.
El enfermo poseedor de dolores insoportables, estado terminal, como irreversible, senilidad avanzad o situación de grave postración física o psíquica, decide por VOLUNTAD PROPIA acabar con su vida para evitar prolongar su vida artificialmente.
Esta palabrita de nueve letras, es una de los vocablos con más polémica en los debates éticos actuales.

Probablemente la raíz del problema sea que no se han asumido todavía completamente las dos formas de eutanasia.
Pasiva:término mal utilizado por los medios de comunicación que a lo que hace referencia es a una muerte natural, donde se suspende el uso de los instrumentos de apoyo de vida o el suministro de medicamentos para que se dé una muerte completamente natural.
Activa: término se refiere a la muerte que se ocasiona de una manera directa para poner fin al sufrimiento del paciente; por ejemplo, una sobredosis de morfina.
Cada día surgen más voces pidiendo la legalización de esta acción y hasta ahora solo se ha conseguido en algunos países donde es éticamente buen visto.

Pero para poder comprender y opinar si se está de acuerdo o no con la eutanasia,
cabe ponerse en tres lugares:
Desde el punto de vista del médico se podría dar un grave deterioro que puede en la imagen social del este como consecuencia de la admisión de la eutanasia y que actualmente, el avance de la medicina es muy rápido y para lo que actualmente no hay cura, para un futuro sí.
Desde el punto de vista del enfermo. Cansado de sufrir constantes dolores, incapacidad para moverse, el enfermo deseará descansar en paz y morir con dignidad.
Ante este debate, siempre hay que tener en cuenta los derechos de las personas y SU DIGNIDAD.

