Nadie duda ya que la crisis está apretando fuerte y que se están notando sus consecuencias en la economía doméstica. Uno de los indicadores más llamativos tiene que ver con el impago de los préstamos hipotecarios. Los cinco juzgados de Primera Instancia de Elche son los testigos diarios de las ejecuciones de hipotecas firmadas para la compra de una vivienda.
El magistrado-juez decano, Agustín Valero Maciá, recuerda que, sin necesidad de hacer estudios comparativos, la percepción de los jueces de Primera Instancia era desde principios de 2007 que la crisis era ya una realidad. De hecho fue cuando se pasó de ejecutar una o dos hipotecas a cinco o seis a la semana.
Las estadísticas lo evidencian. En 2006, los cinco juzgados de Primera Instancia tramitaron 197 ejecuciones, un número muy bajo para el partido judicial que, además de Elche, incluye Santa Pola y Crevillent. Un año más tarde, a finales de 2007, el crecimiento era más que llamativo, con un 58% más de este tipo de asuntos, alcanzándose las 312 ejecuciones.
La progresión, lejos de calmarse, pegó un gran salto en el primer trimestre del presente año y aún mayor justo antes del verano. De hecho, el pasado 25 de septiembre, ya se habían registrado 475 peticiones de ejecución de hipoteca. De seguir el mismo ritmo -todo apunta a que aumentará aún más- se terminará el año, señala el juez decano, en «aproximadamente 655 ejecuciones». De cumplirse esta hipótesis, el crecimiento habrá sido de 109% de
Pero, sin lugar a dudas, el dato más espectacular aparece cuando se calcula el porcentaje desde enero de 2006 hasta finales de 2008. La subida alcanza entonces el 232% en tres ejercicios. En la práctica totalidad de los casos, la ejecución judicial se refiere a viviendas habituales adquiridas generalmente en los últimos dos años, es decir, cuando los pisos alcanzaron su precio máximo y los intereses entraron en la espiral alcista.
Una vez iniciado el procedimiento en la vía civil, «su recorrido es muy corto», insiste Valero, y «es muy difícil detenerlo». Precisa que entre el inicio del asunto y la subasta pública de la vivienda no media más de un año.
Cierto es que resulta más difícil que se produzca una ejecución de hipoteca en viviendas de las que se han pagado ya varios años de crédito. Las familias realizan un verdadero sacrificio prescindiendo de casi todo para hacer frente a la obligación contraída. La pérdida de numerosos empleos está arrastrando ya a estas familias al impago.
No sólo se ha disparado la morosidad respecto a la vivienda. Los monitorios, es decir, las reclamaciones de cantidades hasta 30.000 euros, está tomando mucho auge, señal inequívoca que el impago está creciendo mucho en el comercio. Las financieras, los grandes almacenes y las compañías de telefonía son las que más acuden a este tipo de procedimiento porque les permite ahorrarse las tasas. En el 2006 se presentaron 2.273. Al año siguiente, el número apenas varió con 2.282. En lo que va de año hasta el 25 de septiembre se habían registrado ya 2.914 monitorios. Comparando el incremento entre los dos últimos años en los nueve primeros meses ha alcanzado ya el 61%.
Fuente: laverdad


