Afortunada

Trabajo, vivo en Madrid, entre otras cosas.

Respuestas

Me despierto a la mañana y lo primero que pienso es: ¿qué hago aquí? Siento que no encuentro magia a esto de estar aquí, por España.

Deseé encontrar respuestas a mis inquietudes, a mis dudas en este viaje, y ahora siento como si ya no hay respuestas aquí, como si estuviera volvíendose un camino árido y vacío.

Extraño mucho a mi mamá, a mi papá, a mi familia. Creo que allí en casa tendrá mayor sentido todo lo que puedo hacer. Aquí no sé. No sé.

Aún no estoy preparada para regresar (o sí?). Aunque a qué me refiero con estar preparada, porque por otra parte, creo que nunca estás preparada para esos grandes cambios de tu vida, sencillamente tienes que aceptarlos, permitirlos que sucedan y creer en tí, en que cuando llegue el momento tomarás las mejores decisiones que puedas tomar, y ya.

Sé que por mi parte, no ha sido un venir a España por motivos económicos solamente, es decir, claro que también me entusiasmó la posibilidad de ganar en menor tiempo un dinero que allí, con el sueldo que me habían asignado, tardaría muchísimo y quizá no alcanzaría, porque también tenía mis gastos. Pero eso no ha sido la razón única o principal, más bien, la secundaria.

La principal era encontrar mi lugar, encontrar la razón, el motivo por el cual estoy en esta vida, y con todas las cualidades que sé tengo, siento que en muchos ambientes, no encajo.

Y ahora que pienso en ello, creo que es bueno, quizá parte de entender, el haber sabido que no soy la única persona que se siente así, no soy la única que a veces piensa “me equivoqué de siglo”.

Desde que era pequeña tenía sueños que no encajaban con los que mis padres destinaron para mí. Estudiar una carrera universitaria fue uno de ellos, claro, al final lo logré, cuando mis padres aceptaron que era un deseo inmenso, no solo un capricho de querer escaparme del trabajo, lo aceptaron, aunque con renuencia al principio: yo sentía tanta negativa en su primer consentimiento, que no me animé a empezar el colegio hasta que no manifestaron de verdad que entendían y bendecían mi deseo.

Y ahora a la mañana me despierto con la sensación de que no estoy en el lugar correcto otra vez. Y ya no quiero esa sensación.

Necesito encontrar mi lugar y mi razón, y ya. No está fuera de mí, eso ya lo sé, así que, que más da aquí en España o en Paraguay, en realidad es igual. Solo que no quiero volver sin haber resuelto esa duda crucial. No quiero llevarme otra vez esa inquietud a cuestas.