Como en el caso de una estatua, la obra maestra que debería ser toda existencia humana, no se lleva a cabo en cuestión de segundos. Es para mí la, quizá, más importante frase que transmite este libro que acabo de leer, EL INICIADO, de Cristhian Jaq. Hace tiempo Rosario decía algo así acerca de esto del tiempo, que nos lleva nuestro buen tiempo pulirnos a nosotros mismos, desprendernos de todas aquellas creencias y prejuicios que no nos sirven, cosas que hemos aprendido, pero que no nos sirven, sino más bien nos frenan.
He pensado muchas veces en esto, en que me parece que me lleva mucho tiempo, más tiempo del que quisiera el sentirme que he crecido, que espiritualmente me he superado, que ya no me afectan los vaivenes ajenos, porque sé que si pierdo mi centro, me afectan mucho; mi ego me criticaba tardarme demasiado, más de lo que debería (eso según mi ego). Porque aún me dejo influir por algunas personas, aún puedo dejarme engañar porque alguna amiga (y no corro el riesgo de que me pase con un novio, porque no lo tengo!) me diga que me quiere tanto y luego me pregunto como pude dejarme engañar otra vez y sin embargo, es que yo quería que fuera cierto. Yo volví a meterme en una situación de conflicto así, yo volví a aceptar una invitación de la que me arrepiento.
Y he aquí esta frase con su mensaje, con la verdad que encierra su sentencia. La siento cierta, y siendo así, no tiene sentido la culpabilidad, ni provecho alguno, sencillamente se necesita tiempo para pulir la obra maestra humana que somos todos, y este tiempo no es igual para todos.
Por ejemplo, volví a hacer lo que llamaría una estupidez, volví a no hacerle caso a mi estómago. ¿Por qué? Por una tontería, por hacerle caso a unos ruegos que no resultaron tan sinceros, pero que yo quise creer que lo eran.
Así que tampoco puedo decir “pobrecita, la han engañado”, porque mi estómago me lo advirtió. Solo que yo no le hice caso. Así que no puedo culpar a nadie. Sencillamente habrá sido que necesitaba otra vez pasar por una experiencia frustrante, habrá sido que aún no he aprendido mucho de lo que necesito aprender. Y es que de ser muy testaruda para aprender! Y la obra maestra necesita pulirse.


