Suelo escuchar y leer en los medios de comunicación, que la principal queja y temor de los españoles en relación a la gran cantidad de gente extranjera, o inmigrantes que llegan a esta tierra (que por una parte puede considerarse bendecida por ello) es el temor a que los inmigrantes quiten u ocupen puestos de trabajo que correspondería a españoles, lo que es decir: que les quiten el trabajo a los españoles.
Sin embargo creo que ese temor es exagerado, deformado para dar más miedo. Miro el periódico Público y sus ofertas de trabajo de los días lunes, por ejemplo: el lunes 20 de octubre de 2.008 ofertan 2.462 puestos de trabajo. Y desde que Público empezó con el suplemento dedicado a ofertas de empleo, el número de puestos ofertados se mantiene alrededor de las 2.000 ofertas. Igualmente el número del lunes 27 de octubre, 2600 ofertas de empleo. Y no ha de ser el Público el único que sepa de ofertas de empleo en España.
De acuerdo a la legislación vigente en este país, que de esta manera defiende los intereses de sus ciudadanos, el español está protegido en principio de que cualquier extranjero ocupe esos puestos de más especialización; la homologación de títulos no es un trámite tan simple y sencillo, lleva sus rollos en cuanto a pedido de documentos desde el país de origen por ejemplo, con tanto sello y autorización necesaria, y su buen tiempo en todo el proceso, de modo que aunque haya aquí extranjeros cualificados, no todos pueden ocupar ciertos puestos de trabajo. Es más, muchos licenciados universitarios limpiamos casas, cuidamos niños o mayores, cocinamos, planchamos o construímos edificios aquí. Y no lo digo ahora en son de queja; eso es algo que podíamos saber antes de pisar esta gran tierra.
Me refiero a que siendo empleos del sector servicios (en hogares o empresas) y ciertos oficios los empleos a los que puede aspirar un extranjero en situación ilegal aquí (puesto que esa es la situación de mucha gente que ha llegado a España), no hemos de ser una competencia tan peligrosa para los españoles en estos puestos ofertados y continúo con el ejemplo del Público.
No leo todos los días todos los periódicos (ni los gratuitos), pero me atreveré a tomar, para apoyar esto que quiero plantear, un artículo aparecido en el periódico ADN del día viernes 17 de octubre (de este año, por si!) en la página 8 y titulado “La inmigración le da siete años a la Seguridad Social”, en el cual además de exponer datos sobre el aporte económico que supone la tributación de inmigrantes como que “25% del alza de la renta per cápita española de la última década es directamente atribuíble a los inmigrantes, según el gobernador del Banco de España”, termina el artículo diciendo (y es a esto especialmente a lo que quiero remitirme) que desecha la “idea de que los inmigrantes roben el trabajo a los nativos (…) la llegada de inmigrantes ha contribuído a que los españoles abandonen los trabajos de contenido más manual, por lo que no han tenido un impacto negativo en los salarios de los españoles”.
Lo que me lleva a la conclusión de que no es el “inmigrante” la figura de “ese que viene a robar el trabajo no siendo de aquí”, la causa de que no todos los españoles tengan trabajo.
Si existen tantas ofertas de trabajo y sin embargo muchos postulantes no encuentran un puesto, ¿puede que se deba a la diferencia entre la alta cualificación que demandan estos empleos y la baja que poseen los posibles postulantes? Las empresas que anuncian empleo en Público piden un nivel de cualificación profesional y destrezas aparte (idiomas por ejemplo) que no posee mucha gente.
Claro que no quiero decir que eso es algo que solo suceda en España, en mi país natal (en el corazón de América del Sur, y eso que América del Sur es tan bonita!) también se da esa peculiar situación: tenemos licenciados de carreras universitarias a montones, sin embargo para ciertos cargos especializados estos licenciados no están capacitados. Creo que algo similar ocurre aquí, la mayoría de los españoles habrán dedicado años a su formación profesional y sin embargo no es suficiente para lo que necesita el mercado en muchos ámbitos. De modo que hay un montón de gente sin trabajo (porque no hay suficientes puestos de trabajo para la gente medianamente preparada) y sin embargo hay muchos puestos de trabajo que no encuentran quien los ocupe (porque no hay suficiente gente altamente cualificada).
Y pensando en esa situación (tanto aquí como en mi propia tierra), me pregunto en qué momento las autoridades educativas (que sí tienen la autoridad) harán algo al respecto de manera real. Ya sea desde desde los colegios secundarios o la universidad. ¿Cuándo se adaptarán los currículos a la necesidad laboral real? ¿cuándo colaborarán las grandes empresas (y de todos los ámbitos) con las universidades para diseñar currículos que de verdad cumplan con las perspectivas que se necesitan en el mercado? ¿cuándo dejará de ser el nivel de inglés por ejemplo, una limitante de empleo para un egresado universitario, que sin embargo ha cumplido durante 5 años otros requisitos académicos?
Que desajustes como ese sucedan en mi país, por ejemplo, es una muestra de falta total (y casi mortal) de coordinación, es cierto. ¡Pero aquí, en España! ¿Aquí? ¡Por favor, no! Que muchas de las interminables “reformas educativas” en mi país se inspiran en el sistema educativo español (es que seguimos teniendo a España como nuestra “Madre Patria”, con lazos históricos unidos desde hace cientos de años). España puede más. Tiene con qué.


