¡Hola a todos! ¡Cuánto tiempo! Ya lo sé, ya lo sé… No se puede ser más perro que yo a la hora de escribir pero es que lo vas dejando, lo vas dejando… Y lo dejas. En fin, a veces la intención no es lo que cuenta. Tengo muchas que contar, ahora que veo lo último que escribí… Uff, si que ha pasado el tiempo. Intentaré ser breve para no agotar a nadie.
Lo primero y más importante: ¡¡¡¡¡¡VEO!!!!!! Y no sabéis qué bien me lo paso. Tengo el ojo genial. Me hicieron en julio una revisión y todo está perfecto. La próxima revisión será este mes y todo indica que la operación y el post operatorio han sido un éxito. Es decir: puedo hacer vida normal sin ningún problema.
Tal como os conté en el blog me fui a casa de Ángel y Carmen. Estuve con ellos unas semanas, me trataron como un rey, me pusieron las gotas, me dieron las pastillas… Pero yo estaba nervioso con el tratamiento, el cambio de dueños, el collar… Y, al final, decidimos entre todos que lo mejor era volver a casa de Ainoha. Al principio no teníamos muy claro qué hacer. Pero, después de un tiempo de reflexión Ainoha tomó una decisión, con toda la responsabilidad que implica: su casa no iba a ser un hogar de paso sino un hogar definitivo. Mi hogar.
Y aquí estamos, sus nenas (Daisy y Blanca), su gato (Manuel) y yo, volviéndola un poco loca pero felices. Por suerte para todos la convivencia con las perras de Ainoha es muy buena: yo las respeto porque ellas mandan pero también jugamos juntos y nos hacemos compañía. Y como Ainoha tiene que sacarnos en dos turnos hace ejercicio, cosa que ella agradece (jeje). Con el gato no me llevo tan bien pero, como diría Aznar, estamos trabajando en ello.
Yo me lo paso muy bien y me cuidan como a un príncipe, como soy el pequeño de la casa tengo todos los mimos del mundo y, lo más importante, todo el amor y el cariño que un perro necesita. Ainoha también está contenta porque ella no lo pasó nada bien cuando me fui. Fue una decisión dura para ella porque me quería (y me quiere) mucho y lo demuestra todos los días. Y ahora que estoy en casa está tranquila y feliz. Dice que desde el primer momento que me vio supo que entre los dos iba a nacer una relación especial… Y ahora somos una familia numerosa.
Bueno, ya os he contado cómo van las cosas. Y no me cansaré de dar las gracias por todo vuestro apoyo. Nunca se me olvida todo lo que habéis hecho por mí. Entre todos, de una forma y de otra, me habéis salvado la vida y me habéis dado la oportunidad de ver. Y eso es algo que no tiene precio. Y además de ver buscaba un hogar y ya lo tengo. ¿Qué más se puede pedir?


