La venganza de Gea

Hoy me he levantado con la triste noticia del desastre que ha provocado un terremoto en Italia. Estos sucesos, a veces, nos parecen imposibles de evitar, que en este caso lo es, pero, sí se pueden evitar. Hablo de los tremendos daños en estructuras e infraestructuras, (los cuales son los que desencadenan los peligros mortales), teniendo en cuenta, ciertas normas de seguridad sísmica para la construcción. El problema es que estas normas sólo se aplican en lugares potencialmente peligrosos (en la jerga de geólogos de riesgos sísmicos) vinculados a zonas, especialmente de tendencia de dinámica activa, es decir, donde el mecanismo de la tectónica, se aprecia por su sísmica, como por ejemplo: en el cinturón de fuego.

La realidad y la experiencia dicen que un terremoto se produce en lugares más o menos localizados (a veces en cualquier lugar) y la predicción temporal es prácticamente, salvo excepciones, imposible. Esta realidad geológica nos enseña a tener en cuenta a la tierra: a la hora de edificar, construir una línea férrea (AVE), o evaluar ciertos asentamientos, así como, intentar soluciones de cara a residuos contaminantes.

Si no tenemos en cuenta a los profesionales de la tierra (geólogos), estas catástrofes nos pareceran como a los hombres de la antiguedad, las némesis de los dioses y en este caso sería: ” la venganza de Gea”.