Aprovechando que nuestro carca monarca está en Beirut, se le oyó en la capilla rogar:… y líbanos de él y líbanos del Marichalar…y segundo arriba, minuto abajo, su primogénita estrenó divorcio. No es una buena noticia para los solteros mileuristas, que ni la querríamos por grotesca, ni ella se fijaría en nosotros, por emolumentos. Esperemos que tenga todo el amor deseable, pero que ni se case, ni engendre, que ya están en números rojos las arcas del Estado, y sólo faltaba arreglarles más palacios a la sucesión de perezosos.
Durante seis meses más, tendrán los parados (no pagados) su poquita de cuerda. Su limosnita para comer y echar la primitiva, para tapar arañazos que no agujeros, para pensar que a siete meses vista, o viven de la pensión de la abuelita o patentan el adelgazamiento agresivo de su producto estrella: HAMBRUNA.
Me han dicho que un matón con chándal, un apalizador de quinquis, un rapero que no sabe ni la ú, un estropeador de deportivas, un cateto sin catecismo ninguno, representará a España en el Festival ArruinaEurovisión. Y estoy contento, por que al fin, les damos a las Repúblicas Bálticas y a sus satélites ex Pacto de Varsovia, lo mejor de nuestra chirigota.


