Allá hacia el norte, entrándonos en tierras burgalesas donde muchos siglos atrás don Rodrigo Díaz de Vivar el Cid Campeador galopara y haría guerra contra los moros, y donde el padre Duero se muestra amable y generoso entre viñedos y bodegas de excelentes caldos dignos del mismísimo Baco, se levanta una ciudad de realengo, modelo de desarrollo para las ciudades del nuevo mundo, primer plano urbano más antiguo de España, de 1501. Única que produce un cava castellano leonés con Denominación de Origen: Aranda del Duero.
Aranda del Duero medieval, dependiente desde los tiempos de Sancho IV, de la Corona de Castilla. Ciudad privilegiada y de realengo que ya en la Edad Moderna llega a tener 6000 habitantes, sede de concililos con presencia de la futura reina Isabel a que llaman la Católica. De esa época data la esplendorosa Santa María de riquísima portada gótica, que hoy pese a estar con andamios y en restauración sorprende, maravilla y recrea al viajero que se queda pasmado admirando tal belleza del gótico castellano.
Aranda villa medieval, donde uno pude perderse por sus calles, desgustar un vino con la D.O. de la Rivera del Duero y deleitarse con su gastronomía.
Y a muy pocos kilómetros perteneciendo a la jurisdicción comarcal de Arganda, aparece una pequeña villa de la que apenas hoy su población no llega apenas a los 250 habitantes a pesar de que en 1910 llegó a contarse más de 1050. La Aguilera cuya comarca en tiempos del Antiguo Régimen pertenecía al Marqués de Miranda que elegía al alcade ordinario.
Hoy dedicada por entero al cultivo de las viñas cuya Denominación de Origen es Rivera del Duero, tiene su sede la cooperativa de San Pedro Regalado.
Y ya que menciono a este santo, esta misma villa tiene el privilegio de acoger al monasterio franciscano del mismo nombre, pues fue fundado por este mismo Santo vallisoletano de la Orden de los Franciscanos, que queriendo renovar la orden de San Francisco de Asís fundó este santuario con varios compañeros suyos.
San Pedro Regalado es hoy la Casa de una las mayores y más fecundas Comunidades de monjas Clarisas de España. Cedido por la Orden Franciscana al Monasterio de la Ascensión de nuestro Señor de Lerma (Burgos) por 30 años presenta hoy una Comunidad que se puede denominar mayoritariamente joven de religiosas de la Orden de Santa Clara, que con una alegría, profesan su Regla y con gran abnegación trabajan la viña de nuestro Señor.
La Comunidad que Ora et Labora en San Pedro Regalado tuvo la gran alegría en el día de ayer sábado 21 de marzo de 2010 de contar con dos nuevas religiosas que con grandísima alegría y emoción en el Señor entraron en el seno de las hermanas de Santa Clara: la hermana Ancilla y la hermana Alba, ambas coronadas ya monjas clarisas que consagraron ya sus vidas al servicio de nuestro Señor siguiendo la regla de la Santa de Asis.
A tan grande acontecimiento asistimos cientos de personas, entre familiares, amigos, conocidos, familias enteras con niños pequeños, sacerdotes, el obispo que las habría de ordenar, frailes franciscanos y tres mercedarios con su hábito blanco inmaculado que acudieron prestos a tan magna ceremonia.
Previamente a la misa de los votos, hubimos de entrar en un módulo de construcción moderna, que por el aspecto hubo de ser construido en fechas muy recientes. En tal edificio de planta circular y dividido a modo de anfiteatro en dos partes, por un lado nos fuimos acomodando los visitantes y por el otro ya sentadas, se encontraba la Comunidad entera desde las postulantes, muchas de ellas jovencísimas, las novicias y las religiosas. Y en un extremo presidía una imagen de Cristo Resucitado.
Sencillos bancos de madera sin respaldo, los atónitos visitantes contemplábamos una imagen que posiblemente se nos quedaría grabadas en nuestras retinas y memorias para siempre. La misma Comunidad nos recibía a todos propios y extraños con una gran sonrisa y alegría que se expresaba con canciones no solamente religiosas tocadas con guitarras, si no también de temática alegre incluso para advertirnos de que en esa sala podríamos caber todos versionando la famosa canción del musical “El Diluvio que viene” Un nuevo sitio disponed, cambiando un poco la letra y en lugar de ser un amigo, se cambió por una hermana, lo cual fue más divertido.
La hermana Ancilla, nos relató su testimonio de como llegó a conocer la orden y su vocación, al igual que la hermana Alba que mezclando también graciosas anécdotas nos contaron como habían vivido esa llamada a vivir en la Comunidad de San Pedro.
Entre tanto, el público se hacía a la vez más numeroso, teniendo que entonar por segunda vez la canción de “Un nuevo sitio disponed”, cosa que cumplimos a mi fe sobradamente. Tras ello se pasó a las presentaciones igualmente en un ambiente muy distendido y totalmente desenfadado e incluso divertido. Los mismos sacerdotes se fueron presentando uno a uno, pasandose el micrófono inalámbrico de una parte a otra y de un extremo a otro. Cada cual se presentó a su manera o como mejor pudo, siendo algunos un poco más extensos puesto que eran del lugar u ocupaban algún cargo de servicio a la Comunidad Clarisa. Luego le tocó al Obispo y también a las postulantes cuyas algunas vocaciones fueron realmente sorprendentes. Jóvenes venidas de puntos tan distantes de la geografía española como Barcelona, Asturias, Madrid o Cádiz y con edades tan dispares desde los 17 a los 34 años, incluso hermanas carnales que habían sentido la llamada de Cristo y la fascinación de esa vocación religiosa monástica de Santa Clara.
Chicas jóvenes con una gran preparación universitaria, con carreras técnicas, alguna que en los albores de la carrera, no concebía a Dios dentro del cerebro humano y descubrió que era verdad, Dios es infinitamente innabarcable.
Hubo quién quiso ser Guardia Civil pero en lugar de entrar en la Benemérita entró en el Cuerpo místico de la Iglesia. Quiso ser representante de la Ley y del Orden y Dios la recondujo a una misión aún mayor en la Orden de Santa Clara.
Y con 18 años que en lugar estudiar una carrera, siente que ella lo que siempre ha querido ser es Clarisa, y ¡Zás!. Lleva unos meses de postulante.
O con 17 que apenas termina el Bachillerato,bueno aun quedándola un año, pasa al Discernimiento de las hermanas de Santa Clara.
Una memorable escena llena de encanto, en un ambiente totalmente cristiano, lleno de desenfado, con alegría y algo de diversión a cargo de la Comunidad. Sobre todo con la canción final antes de pasar a la capilla donde en la celebración eucarística las dos novicias ya pasarán a formar parte de las hermanas de Santa Clara. Una canción divertida y llena de mucho humor que hizo las gracias y produjo la hilaridad de los asistentes.
La celebración eucarística corrió a cargo del Obispo auxiliar de Oviedo y de todos aquellos sacerdotes que así quisieron celebrar dicha Eucaristía.
La profesión de los votos por parte de ambas monjas fue muy emocionante, puesto que era un momento muy decisivo en sus vidas. El más decisivo si cabe. El mismo oficiante se permitió leer un par de frases importantes de las cartas que las dos religiosas le habían escrito. Siendo a destacar la frase de San Francisco: “mi Dios y mi Todo”.
Después de la consagración las hermanas recién consagradas fueron felicitadas por la Comunidad entera, una por una con un beso en la mejilla en señal de felicitación.
Al terminar la celebración se aconsejó a los asistentes que los que así lo desearan pudiesen presentar sus respetos a la Virgen mediante la imagen que la presentaba con los brazoss cruzados en simbólico abrazo, en posición sentada y en estado de embarazada. Muchos así lo hicieron.
Poco después fuimos invitados a además de comprar dulces vendidos por las propias monjas, a un pequeño refrigerio y a la despedida en el mismo módulo donde dos horas antes fuimos bien recibidos por la Comunidad Clarisa. Terminando el día con el mismo ambiente distendido y alegre, sienodo el punto culminante final la Ola que nos regalaron todas las religiosas allí representadas.
Finalmente después de presenciar tan magno acontecimiento volvimos de nuevo hacia el sur, atravesando el Sistema Central por Somosierra y el túnel de Guadarraman hacia la Villa y Corte, capital de las Españas y de allí a la ciudad Complutense, la sin par Alcalá de Henares la cual merecerá otro artículo aparte.


