Ellos ladran luego cabalgamos. Cuanto más leo a don Benito Perez Galdós en sus episodios nacionales, más cuenta me doy de lo fácil que es manipular al pueblo. Si a Godoy le concedió un rey incompetente y poco brillante, el título tan rimbombante de Príncipe de la Paz por la no muy notable firma de la Paz de Basilea, el 22 de julio de 1795 por el cual el ejército republicano francés desocupaba Cataluña, Navarra y las Vascongadas y España cedía la mitad de la isla de Santo Domingo a Francia a parte de ciertas ventajas económicas. Al Valido de su majestad el inútil de Carlos IV, le condecoraron y premiaron como si hubiese conquistado París, cuando en realidad se trataba de los primeros indicios de la debilidad del gobierno español para los asuntos exteriores que se traducirían en el futuro en mayores y peores desastres.
Aún así, el pueblo cree que los que le gobiernan, hacen grandes sacrificios para la felicidad del populacho, para el bienestar de la sociedad, la bonanza de la nación.
En realidad desde la Revolución Francesa para acá, en el fondo seguimos siendo igual de necios, gobierne quién nos gobierne e independientemente del régimen político que rija el funcionamiento del estado. El tonto, que todo se lo cree, que por más que griten unos pocos, las masas prefieren seguir a ciegas la zanahoria de quienes ostentan los poderes de la nación. Denominense estos como se quieran, que lo que persiguen con sus leyes parlamentarias son sus propios intereses y de sus socios que los apoyan desde detrás. Estos dos lobbys suelen carecer de moral, civismo y poca caridad.
El ejemplo práctico: ahí tienen ustedes, la gran traición y gran manipulación a favor de las clinicas abortistas que esperaban como agua de mayo la nueva ley del aborto y que se estarán frotando las manos pensando ya en los beneficios millonarios que van a obtener gracias a su socia Aido -una gran demócrata – mentirosa compulsiva y por lo general gran admiradora de otro gran manipulador y calculador, aunque poco dado a las democracias: Herr Adolf Hitler- y su amigo don Jose Luís Rodriguez Zapatero, cuyo caracter débil, su poca personalidad, su ingenuidad pero gran inteligencia para seguir engañando al pueblo, me hace pensar que si más bien dentro de unos años no tendremos que lamentar que lo que un día se llamaba España, se haya convertido en el ya hazmerreir de Europa.
Por desgracia, las ideologías progres, el nuevo totalitarismo de moda en el mundo y que nos costará también mucho sudor y sangre extirparlas, puesto que estas, al igual que un virus infeccioso, se va contagiando a todas las células de la sociedad que cuando quiere darse cuenta, el antibiótico puede haber llegado demasiado tarde.
Señores, los payasos nunca debieron salir del circo y los burros nunca se les debió dejar entrar en las instituciones, porque ahora por desgracia estamos pagando el maquillaje de unos y la cebada y la paja de otros.

