La ‘suerte’ de cobrar el paro

Leemos hoy que el paro según la EPA supera las cuatro millones de personas.

Cuatro millones de dramas, de hipotecas y alquileres que no se podrán pagar. De despertadores que cuando suenan invitan a echarse a la calle a buscar minando las esperanzas cada jornada que el ritual se repite.

De hijos que no entienden por qué sus padres están tanto tiempo ahora con ellos. De Reyes Magos con sacas más ligeras y de renuncias a esas salidas tan merecidas después del trabajo. Del “vamos niños al parque”, por supuesto no al de atracciones. De lágirmas y quejas por la impotencia de saber que hay personas que dependen de uno. De tantas cosas, en fin, que es un drama que encoge el corazón de todos los que aún por suerte no nos tenemos que enfrentar a la tan temida cola del INEM.

En estos días de zozobra económica no puedo dejar de pensar que pese a todo tenemos mucha suerte. Suerte porque tu madre te parió en un país del primer mundo en el que mal que bien, las ayudas existen.

En otros muchos, y el ejemplo que conozco de forma directa es el de Colombia, el subsidio de desempleo no existe. Imaginad lo que tiene que ser que tras la carta de despido y quizás una exigua indemnización, sepas que mañana no recibirás nada. Que o te buscas la vida o el dinero no entra en tu casa.

Y una cosa está clara, los hijos de los pobres también comen. También tienen que comer. Sé que el refranero es sabio y que ‘mal de muchos consuelo de tontos’, pero ahí les dejo la reflexión. ¡Qué suerte tenemos de haber nacido en Europa!

Saludos.