Hola, soy una trabajadora de la empresa Panda Security, de Bilbao, y vamos a consagrar este blog a comentar diversos aspectos de la realidad laboral y sindical que nos toca vivir en esta nuestra sociedad de hoy. Por supuesto, también comentaremos diversos aspectos de la empresa en la que trabajo actualmente, que es Panda, como ya he dicho anteriormente. Empecé a trabajar aquí hace más de 9 años, y tuve el placer de disfrutar de una excedencia de 2 años, que la empresa se encargó de alargármela otros 8 meses más, y que pude dedicar a conocer otros ámbitos laborales. Y menuda diferencia de un sitio a otro.
Bueno, no pretendo dedicar este espacio a la crítica abierta hacia Panda Security, pero antes de hablar de otros aspectos de la vida laboral, de la importancia de una buena organización sindical y demás, permitidme desgranar lo que ha sido y está siendo mi paso por Panda, porque me parece muy ilustrativo de una mala gestión y una nefasta capacidad de diálogo. Con todas las consecuencias que ello tiene y que iremos conociendo poco a poco.
No sé si a vosotr@s habréis vivido una experiencia similar a la mía en Panda, pero os cuento. Empecé en 1999. Era mi primer empleo “serio”, iba cargada de ilusión y esperanza. Al principio todo fue bien, la empresa era joven, apenas tenía 8 años de vida, los trabajador@s éramos jóvenes… Pero poco a poco, todo empezó a torcerse.
Después pasé a una sección en la que empecé a trabajar con un señor que me hacía la vida imposible. Sufrí varios años muy duros, y en 2006 no podía aguantar más y pedí una excedencia. Anteriormente, había sido testigo de cosas muy raras en la empresa, como los despidos fulminantes a las compañeras y compañeros que plantearan la creación de un comité de empresa que en Panda Security era inexistente, y sigue siéndolo a día de hoy, con cerca de 400 trabajadores sólo en Bilbao.
Bueno, pues como os contaba, pido la excedencia y a los dos días de irme de la empresa recibo un burofax con un texto extranísimo, que me recordaba a aquello de los hermanos Marx de “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte“. No entendía bien el texto, y rápidamente contacté con un abogado. El letrado al instante se percató del engaño, y me dijo que aquello era un despido en toda regla. Encubierto, sí, por una parafernalia extraña de verborrea, pero despido a fin de cuentas. Presentamos la conciliación de rigor, y el abogado de Panda Security dijo que realmente no querían despedirme, que aquello había sido un error. Menudo error, vamos, que estos son de los que se olvidan a sus hijos dentro del coche con las ventabillas cerradas al sol en un día de esos de 40 grados a la sombra.
Tras los dos años de excedencia, y aprendiendo muchas cosas que luego os contaré, un mes y pico antes de que me correspondiera reincorporarme envío un burofax a la empresa contándoles el caso. Panda Security me contesta diciendo que, lamentablemente, no tiene plaza para mí. Vaya vaya, ¿por qué sería que esto no me sorprendió en absoluto?
A través de personas que conozco de diversos departamentos de Panda me entero de que sí que hay plazas disponibles. O sea, que la empresa quiere deshacerse de mí de malas maneras. Finalmente, presento una demanda contra la empresa, que al ver la boca al lobo, no tiene más remedio que readmitirme. Eso sí, la empresa me debe dinero y meses cotizados a la seguridad social.
A la vista de cómo las gastan, y de la necesidad de protegernos, me decidí a tratar de crear el comité de empresa. Sabía que por el simple hecho de intentarlo la empresa trataría de eliminarme del mapa, pero había que hacerlo, y eso asustaba a la gente. Pero poco a poco han ido saliendo valientes, y ahora tenemos una web, estamos haciendo promoción para que sepan de nuestra existencia en todos los rincones de Panda, y espero que pronto podamos constituir una plancha y convocar elecciones sindicales.
Menudo rollo que os he soltado, pero con todo esto, realmente quiero decir que me da pena que empresas que hayan adquirido tal importancia como Panda funcionen internamente tan mal. Es una lástima, porque sin gastar mucho más dinero, con una gestión eficiente y una política social adecuada, conseguirían trabajadores satisfechos (ahora mismo la gente está que se sube por las paredes en Panda) y productos mucho mejores. Una empresa sólida se construye haciendo partícipes de la misma a l@s trabajador@s, dándoles cierto protagonismo, facilitándoles las cosas, no machacándoles por sistema. Esta es un poco la moraleja que quiero transmitir, y como decía un compañero, hay grandes empresas, y empresas grandes, sin más. Tratemos entre todos, trabajador@s y empresari@s, de que las empresas no sean grandes en cuanto a volumen, sino G R A N D E S de verdad, en calidad, servicios y en la implicación activa y positiva de quienes en ellas trabajamos.
Próximamente cuento otras experiencias en el ámbito laboral, fuera ya de Panda. Besos.

