La literatura no se explica solo con palabras y la actual busca todo lo contrario: las palabras parecen partidas por la mitad, sin nada que sugerir. En ellas todo es real, nada es enigma, sueño o imaginación, lamentó, la escritora catalana Nuria Amat.
“La buena literatura hace pensar y reflexionar. Hay novelas que piensan y novelas que se dejan pensar y de estas últimas no son las que mas compran.
“Hay libros para dormir, para copular, para buscar marido y para irse a la playa, libros que de tanto repetir perdieron sus ideas propias.
Aseguró que el mercado empuja a los escritores a entrar en la cadena de producir literatura y no por la necesidad interior.
Cátedra Julio Cortázar. En su conferencia magistral que forma parte de las actividades en la Cátedra de Literatura Latinoamericana Julio Cortázar de la Universidad de Guadalajara, la autora de Reina de América y El país del alma mencionó que los literatos clásicos se han planteado la pregunta de si es buena su literatura, pero los nuevos escritores lo dan por hecho, quieren una novela fácil y de rápida lectura.
“Jamás se habían publicado tantos libros… y jamás habían estado tan vacíos. Me basta leer en Internet, dicen algunos. El sistema tecnológico se ha comido el criterio.
“Todos creemos poder hacer un libro. Literatura de marca de la que casi todos están enterados de lo que debe leerse en el mercado, sin importar los valores estéticos, humanistas o literarios”.
Escritores mediáticos. Añadió que los escritores mediáticos creen “que la novela es contar historias. Sacarse personajes de la manga para mantener al lector en vilo.
“Pero la novela no es un mecanismo de reloj en que se van creando situaciones falsas. No es un cajón donde ocurren cosas a los personajes, sino que estos transitan ante el autor, y lo que sucede en las novela siempre es en función de ellos”.
El negocio. La novelista se refirió al papel de los intelectuales que son molestos porque invitan a pensar los problemas del mundo. Son molestos por ser disidentes.
“La literatura y la ciencia no son importantes porque no producen beneficios tangentes, las grandes obras literarias son como meteoritos que chocan con lo políticamente correcto. “Las bibliotecas van contra el negocio del espectáculo”.
La lectura no interesa. ¿Que leen los políticos?, preguntó Nuria Amat a manera de provocación para luego responderse: “Es una pregunta tan absurda que ni los periodistas se atreven a ahondar en ello. Nada es de su interés, porque la lectura no interesa a casi nadie”.
Crítica y mordaz, la escritora de origen catalán cuestionó durante su conferencia “Entre guerras: vivir en tiempos confusos”, el lugar que el libro y la literatura tienen en un mundo globalizado en el que las tecnologías de información han desplazado al humanismo y las bellas artes y donde el libro se ha convertido en una mercancía.
En la charla que sostuvo ante estudiantes, académicos y público en general, Amat habló de la muerte de las letras que “las imágenes publicitarias no dejan de celebrar”.
Mercado editorial. Una de las principales guerras a las que se enfrenta el escritor es con el mercado editorial, que en su opinión se ha encargado de utilizar a la narrativa para ganar dinero, dijo la escritora considerada como una de las más distinguidas narradoras.
“Creo que el escritor tiene que tener una vocación estética, que debe de decir las cosas como nadie las ha dicho antes y tener una opinión propia sobre la realidad del mundo” comentó la escritora.
Necesidad del silencio. Confesó haber sido invisible en su país y que por medio de autores como Julio Ortega y Carlos Fuentes fue descubierta en América Latina, por lo cual dijo sentirse muy privilegiada asimismo refirió que los escritores necesitan silencio, tiempo, retiro y escritura, durante años.
La doctora en ciencias de la Información y originaria de Barcelona también afirmó que escribe por necesidad y que al hablar de necesidades para el escritor “es escribir o nada, ese tipo de necesidad”.


